Las mujeres negras en Sudáfrica

Fue en un espacio de resistencia negra, donde llegué a ver el clásico del cine que mostraba la incansable lucha de las mujeres negras-sudáfricanas contra el apartheid, en un famoso film de 1992 (cuando aún regía el Apartheid en Sudáfrica), pero que yo pude ver solo 12 años después en al año 2004. Las Mambas Negras: el grupo de mujeres que lucha con éxito contra la caza furtiva en Sudáfrica Las Mambas Negras, un grupo formado exclusivamente por mujeres, protegen la preciada fauna salvaje sudafricana arriesgando sus vidas. Thursday, November 9, 2017, Por Cristina Goyanes. En ellos, el cabello de mujeres negras se describía como “encrespado”, “apagado” y “dañado”, mientras que el pelo liso de las blancas se tildaba de “normal” Nadie parece explicarse que el primer poemario de una joven queer nacida en 1993 se haya convertido en éxito de ventas en Sudáfrica, ... Cree que la irrupción de las mujeres negras es una ... Sudáfrica: Mujeres negras, mujeres más pobres. El ministro señaló que datos oficiales muestran que las mujeres negras son las que más sufren pobreza, una situación que comparten con niños menores de 17 años, residentes en áreas rurales y aquellos que carecen de educación y forman parte de los más vulnerables en esta nación. Esta situación es aún peor para las mujeres negras que se ven forzadas a trabajar en la economía informal, porque difícilmente tienen acceso al mercado formal. Las mujeres en Sudáfrica, venciendo obstáculos, continúan luchando para construir una nación en la que imperen la justicia y la igualdad. Los anuncios en cuestión describían el pelo de las mujeres negras como 'encrespado', 'apagado' y 'dañado', mientras que el pelo liso de las blancas se consideraba 'normal'. Publicidad Los anuncios en cuestión describían el pelo de las mujeres negras como 'encrespado', 'apagado' y 'dañado', mientras que el pelo liso de las blancas se consideraba 'normal'. Estas mujeres, todas veinteañeras, pueden parecer tímidas y protectoras, pero aquí cuidan de mucho más que de sí mismas. Son las Mambas Negras, la primera unidad femenina contra la caza furtiva del mundo y, junto con otras 30 lugareñas, están salvando a los rinocerontes y elefantes en peligro en Sudáfrica. En Sudáfrica las mujeres negras que no pueden tener hijos se enfrentan a un estigma que tiene su origen en falsos mitos. Compartir en Facebook Compartir en Twitter. Otros.

LA IMPOSICIÓN RELIGIOSA CRISTIANA EN SUDAFRICA Y SIMILITUDES CON LA DE AMERICA

2017.10.18 21:39 RaulMarti LA IMPOSICIÓN RELIGIOSA CRISTIANA EN SUDAFRICA Y SIMILITUDES CON LA DE AMERICA

Se publica hoy en España el libro “Prohibido nacer” en el cual el cómico estadounidense Trevor Noah recuerda su infancia, adolescencia y juventud , y en su primer capítulo habla de la imposición de la religión cristiana en su país: Sudáfrica . Nacido en el seno de una familia muy religiosa, de niño recitaba de memoria cualquier versículo de la Biblia.
¿Tendrá esto algún parecido con la imposición de esa religión por parte de las órdenes católicas evangelizadoras (dominicos, franciscanos, jesuitas) durante la época de la colonización en América?
 COMIENZO del 1er, CAPÍTULO DEL LIBRO 
Yo tenía nueve años cuando mi madre me tiró de un vehículo en marcha. Fue un domingo. Sé que era domingo porque volvíamos de la iglesia a casa, y durante toda mi infancia fui a misa los domingos.
No faltábamos nunca.
Mi madre era —y sigue siendo— una mujer profundamente religiosa. Muy cristiana.
Como todos los pueblos indígenas del mundo, los negros de Sudáfrica adoptamos la religión de nuestros colonizadores.
** Cuando digo «adoptamos», quiero decir que nos fue impuesta**.
El hombre blanco era bastante duro con los nativos. «Necesitáis rezar a Jesús», les decía. «Jesús os salvará.»
** A lo cual el nativo replicaba: «Claro que necesitamos que alguien nos salve, pero que nos salve de vosotros, aunque esa es otra cuestión. Así que, en fin, a ver qué tal el Jesús este»**.
Toda mi familia era religiosa, pero mientras que mi madre era superforofa de Jesús, mi abuela equilibraba su fe cristiana con las creencias tradicionales xhosa con las que había crecido y se comunicaba con los espíritus de nuestros antepasados.
Durante mucho tiempo yo no entendí por qué tanta gente negra había abandonado su fe indígena para adoptar el cristianismo.
Pero cuanto más íbamos a la iglesia y más tiempo pasaba yo sentado en aquellos bancos, más cosas aprendía sobre cómo funciona el cristianismo: si eres nativo americano y rezas a los lobos, eres un salvaje.
Si eres africano y rezas a tus antepasados, eres un primitivo.
** Pero cuando la gente blanca reza a un tipo que convierte el agua en vino, pues mira, eso es sentido común**.
Como todos los pueblos indígenas del mundo, los negros de Sudáfrica adoptamos la religión de nuestros colonizadores.
** Cuando digo «adoptamos», quiero decir que nos fue impuesta**.
De pequeño iba a la iglesia, o a alguna de sus actividades, al menos cuatro noches por semana.
Los martes por la noche tocaba plegaria. Los miércoles, estudio de la Biblia. Los jueves, Iglesia Juvenil. Los viernes y los sábados los teníamos libres (¡a pecar!). Y los domingos íbamos a la iglesia. A tres iglesias, para ser exactos.
La razón de que fuéramos a tres iglesias distintas era que mi madre decía que cada una le proporcionaba algo diferente.
La primera ofrecía alabanzas jubilosas al Señor. La segunda, un análisis profundo de las Escrituras, algo que a mi madre le encantaba. La tercera, pasión y catarsis. En esta última realmente sentías que tenías al Espíritu Santo dentro.
Y mientras íbamos de una iglesia a otra, de forma casual y sin proponérmelo, empecé a darme cuenta de que cada una de ellas tenía una composición racial distinta: la iglesia jubilosa era mixta.
La iglesia analítica era blanca.
Y la iglesia apasionada y catártica era la negra.
La iglesia mixta, la Rhema Bible Church, era una de esas megaiglesias enormes y supermodernas de los barrios residenciales.
El pastor, Ray McCauley, era un exculturista de sonrisa enorme y personalidad de cheerleader. Ray había quedado tercero en el certamen de Míster Universo de 1974. Aquel año el ganador fue Arnold Schwarzenegger.
Cada semana se esforzaba al máximo para que Jesús molara. Había gradas tipo estadio y una banda de rock que tocaba los temas más recientes del pop cristiano contemporáneo.
Todo el mundo cantaba, y si no te sabías la letra no pasaba nada, porque aparecía escrita allí arriba, en el Jumbotron. Era un karaoke cristiano, básicamente. Siempre me lo pasaba bomba en la iglesia mixta.
La iglesia blanca era la Rosebank Union de Sandton, una zona muy blanca y adinerada de Johannesburgo. Me encantaba la iglesia blanca porque no me hacían ir a misa. A misa iba mi madre y yo me quedaba en el espacio reservado para la catequesis de los jóvenes.
En catequesis leíamos historias muy chulas. Noé y el Diluvio era una de mis favoritas, obviamente; me llegaba a un nivel muy íntimo. Pero también me encantaba la historia de cuando Moisés separó las aguas del Mar Rojo, y la de David y Goliat y la de cuando Jesús echó a palos del templo a los mercaderes.
Crecí en un hogar que tenía muy poco contacto con la cultura popular. En casa de mi madre estaba prohibido escuchar a los Boyz II Men.
¿Canciones sobre un tipo que se pasaba toda la noche ligándose a una chica?
No, no, no. Prohibido. Los demás chavales de la escuela cantaban «End of the Road» y yo no me enteraba de nada. Había oído hablar de los Boyz II Men, claro, pero la verdad es que no tenía ni idea de quiénes eran.
Las únicas canciones que me sabía eran las de la iglesia: canciones elevadas y edificantes que alababan a Jesús.
Lo mismo pasaba con el cine.
Mi madre no quería que me contaminaran la mente todas aquellas películas de sexo y violencia; no, ni hablar.
Así que mi película de acción era la Biblia. Mi superhéroe, Sansón. Era mi He-Man. ¿Un tipo que mataba a mil personas a golpes con la quijada de un burro? Menudo jefazo. Al final llegabas a Pablo y sus cartas a los Efesios y la trama se perdía, pero el Antiguo Testamento y los Evangelios…
Podía citar cualquier pasaje, incluyendo capítulo y versículo.
En la iglesia blanca se celebraban competiciones y concursos relacionados con la Biblia cada semana, y yo ganaba a todo el mundo de calle.
Luego estaba la iglesia negra. Siempre se estaba celebrando algún servicio religioso negro en alguna parte, y nosotros íbamos a todos.
En el municipio segregado solían instalar carpas y los celebraban al aire libre, al estilo evangelista.
Normalmente íbamos a la iglesia de mi abuela, una congregación metodista a la vieja usanza: quinientas abuelitas africanas con blusas blancas y azules, las Biblias bien agarradas y asándose pacientemente bajo el tórrido sol africano.
Ir a la iglesia negra era duro, no voy a mentir.
No había aire acondicionado. La letra de las canciones no aparecían en el Jumbotron.
Y los servicios no se terminaban nunca, duraban tres o cuatro horas como mínimo, lo cual me confundía, porque en la iglesia blanca no pasaban de una hora; entrabas, salías y gracias por venir.
Pero en la iglesia negra me tiraba una eternidad allí sentado, intentando entender por qué el tiempo avanzaba tan despacio. ¿Acaso es posible que el tiempo se detenga?
Y si es posible, ¿por qué se detiene en la iglesia de los negros y no en la de los blancos?
Al final decidí que los negros necesitábamos más tiempo con Jesús porque sufríamos más. «Vengo a aprovisionarme de bendiciones para toda la semana», solía decir mi madre.
Cuanto más tiempo pasáramos en la iglesia, pensaba ella, más bendiciones acumularíamos, como si aquello fuera una tarjeta de puntos de Starbucks.
La iglesia negra se fundamentaba en la gracia redentora.
Si era capaz de aguantar hasta la tercera o cuarta hora del servicio podía ver al pastor expulsar demonios de la gente.
Los feligreses poseídos por demonios echaban a correr por los pasillos como dementes, gritando en lenguas extrañas. Los ujieres los reducían a la fuerza, como si fueran matones de discoteca, y los inmovilizaban para que el pastor pudiera hacer su trabajo.
El pastor les agarraba la cabeza y se la sacudía violentamente de un lado a otro, gritándoles: «¡Yo expulso a este espíritu en el nombre de Jesús!».
Había pastores más violentos que otros, pero lo que todos tenían en común era que no paraban hasta que el demonio se marchaba y el feligrés afectado se quedaba inerte y desmayado sobre el escenario. Porque el endemoniado en cuestión tenía que caerse al suelo. Si no se caía, quería decir que el demonio era poderoso y que el pastor necesitaba atacarlo con más fuerza.
Podías ser un defensa de la Liga de Fútbol Americano que daba igual. El pastor tenía que derribarte.
¡ Dios bendito, qué divertido era aquello !.
Karaoke cristiano, relatos de acción protagonizados por tipos malos y curanderos violentos inspirados por la gracia divina: caray, me encantaba la iglesia.
Karaoke cristiano, relatos de acción protagonizados por tipos malos y curanderos violentos inspirados por la gracia divina: caray, me encantaba la iglesia.
Lo que no me gustaba era el viaje a la iglesia. Nos dejábamos la piel para llegar hasta allí.
Vivíamos en Eden Park, un pequeño barrio residencial muy a las afueras de Johannesburgo.
Tardábamos una hora en llegar a la iglesia de los blancos, cuarenta y cinco minutos más en llegar a la mixta y otros cuarenta y cinco hasta Soweto, que era donde estaba la iglesia de los negros.
Y luego, por si eso fuera poco, algunos domingos volvíamos a la iglesia blanca para el servicio especial vespertino.
Cuando por fin llegábamos a casa por la noche, yo me desplomaba en la cama.
Aquel domingo en concreto, el domingo en que mi madre me tiró de un vehículo en marcha, empezó como cualquier otro domingo.
Mi madre me despertó y me hizo gachas para desayunar. Yo me bañé mientras ella vestía a mi hermanito Andrew, que por entonces tenía nueve meses.
Luego salimos al aparcamiento, nos montamos en el coche y, cuando ya teníamos los cinturones de seguridad puestos y estábamos listos para irnos, el coche no quiso arrancar. Mi madre tenía un Volkswagen escarabajo viejísimo y hecho polvo, de color mandarina intenso, que había comprado por cuatro duros.
Y la razón de que lo hubiera comprado por cuatro duros era que siempre estaba averiado. Todavía hoy sigo odiando los coches de segunda mano. Casi todas las cosas que han salido mal en mi vida han tenido en su origen un coche de segunda mano.
Por culpa de un coche de segunda mano acababa castigado en la escuela por llegar tarde. Por culpa de un coche de segunda mano nos quedábamos tirados y teníamos que hacer autoestop en el arcén de la autopista. Un coche de segunda mano fue también el culpable de que mi madre se casara.
De no haber sido por aquel Volkswagen que nunca funcionaba, no habríamos tenido que recurrir al mecánico que se convirtió en el marido que se convirtió en el padrastro que se convirtió en el hombre que nos torturó durante años y que le disparó en la nuca a mi madre.
Qué queréis que os diga, yo prefiero coches nuevos y con garantía.
Por mucho que me encantara la iglesia, la idea de pegarnos una paliza de nueve horas, de la iglesia mixta a la blanca, después a la negra y luego otra vez a la blanca, se me hacía un mundo.
Ir en coche ya era bastante suplicio, pero coger el transporte público significaba que el viaje iba a ser el doble de largo y el doble de duro.
Cuando el Volkswagen se negó a arrancar, recé para mis adentros: Por favor, di que nos quedamos en casa. Por favor, di que nos quedamos en casa.
Por fin levanté la vista, vi la mirada de determinación de mi madre y su mentón apretado con firmeza y supe que me esperaba un día muy largo.
—Ven —me dijo—. Vamos a coger los minibuses. ____________________ Para seguir leyendo el resto del capítulo
http://ep00.epimg.net/descargables/2017/10/16/6d5e6fe0233c3e28f6fe6600db4a13f3.pdf
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2017.07.31 00:54 burtzev r/worldanarchism's Noticias anarquistas en español

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2016.08.03 13:08 EDUARDOMOLINA La genealogía del CADTM y de su lucha contra la deuda ilegítima: los orígenes. Entrevista a Éric Toussaint, portavoz y fundador de la red internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM).

http://iniciativadebate.org/2016/08/03/la-genealogia-del-cadtm-y-de-su-lucha-contra-la-deuda-ilegitima-los-origenes/
Primera parte de la entrevista «Genealogía del CADTM y de las políticas contra la deuda»
En esta entrevista se explica la genealogía de la lucha contra la deuda, de las y los que abogaron por su anulación, así como de la creación empírica, al servicio de los combates políticos, de los conceptos de ilegitimidad, ilegalidad, y del posible carácter odioso de las deudas públicas. Así mismo, cómo el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) —antes Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo— vio necesaria la alianza con las fuerzas de la oposición y de los movimientos sociales, cuyas ideas y personas, una vez llegadas al gobierno, podrían cuestionar y desmantelar la deuda y su «sistema». No obstante, la prioridad absoluta para el CADTM es el fortalecimiento de la acción de las y los de abajo en lugar de actuar como lobby.
Desde África hasta Latinoamérica, las auditorías con participación ciudadana fueron una fuente de esperanza, sin embargo, en su mayoría, resultaron decepcionantes al ser olvidadas por los opositores que se volvieron gobernantes. Aunque el comportamiento de los dirigentes con respecto al orden financiero es decisivo…empero, a veces hubo auditorías que tuvieron un gran éxito. Recordemos la auditoría de la deuda soberana griega, una experiencia repleta de intrigas y de desenlaces inesperados, con pocas opciones. Cuando la ilusión de una nueva cooperación internacional, como hubiese sido la celebración de una nueva conferencia de Londres para la deuda griega demandada por Alexis Tsipras, se desvanece por ingenua, se imponen, según Éric Toussaint, actos soberanos unilaterales, como condición sine qua non para poder invertir la relación de fuerzas.
Publicamos entra entrevista dividida en 5 partes:
  1. La genealogía del CADTM y de las luchas contra las deudas ilegítimas: los orígenes
  2. Los primeros terrenos de experimentación del método CADTM para combatir las deudas ilegítimas: los ejemplos de Ruanda y de la República Democrática del Congo.
  3. Argentina: la continuación de la lucha contra la deuda ilegítima.
  4. De las esperanzas frustradas al éxito en Ecuador. Los ejemplos de Sudáfrica, Brasil, Paraguay y Ecuador
  5. Grecia: la ambigüedad de los dirigentes con respecto al orden financiero y a la deuda.
  6. La genealogía del CADTM y de las luchas contra las deudas ilegítimas: los orígenes
Benjamín Lemoine: ¿Cómo comenzó su implicación en las luchas contra las deudas ilegítimas?
Éric Toussaint: Fui profesor de historia y de ciencias sociales entre 1975 y 1994 en la enseñanza secundaria, en institutos públicos, técnicos y profesionales. Siendo profesor en Lieja, en los años 1980, me vi confrontado con la crisis de la deuda de este municipio de 200.000 habitantes. Una deuda que había alcanzado un nivel catastrófico y que implicaba un plan de austeridad extremadamente duro para esa época. Y eso me llevó, con un grupo de colegas y de diferentes categorías de trabajadores, a analizar los orígenes de la deuda que le era reclamada a la ciudad de Lieja. Al mismo tiempo, había estallado la crisis de la deuda del Tercer Mundo: México se había declarado en cesación de pagos en 1982. En Latinoamérica, en particular, se tomaron varias iniciativas para oponerse al pago de una deuda impagable durante esos mismos años. Asimismo, en África, el tema de la deuda fue liderado por el joven presidente de Burkina Faso Thomas Sankara, a partir de 1985. Eso me llevó a considerar, con las otras personas que fundaron conmigo el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) en Bélgica en 1990, [1] que éste era un tema transversal, nuevo, y que justificaba la creación de una organización específica, a imagen de otras organizaciones muy conocidas como Greenpeace o Amnistía Internacional. La idea era partir de un problema determinado, para luego abordar los problemas de la sociedad y del sistema capitalista global. Este comité, que al comienzo era una estructura esencialmente belga conocida por sus publicaciones en francés, tuvo un eco importante en Francia, en Suiza y África francófonas, y en Haití, a tal punto que nuestra organización está implantada, en este momento, en más de 30 países.
En relación a mis actividades en la enseñanza, y a pesar de que trabajaba a tiempo completo en la secundaria, continué mis estudios e hice un doctorado en ciencias políticas en las universidades de Lieja y de París VIII en 2004. Mi tesis trató sobre los retos políticos que conlleva la intervención del Banco Mundial y del FMI en los países en desarrollo. [2]
B. L.: ¿Estuvo comprometido políticamente antes de su experiencia en Lieja?
E. T.: Me comprometí en política siendo muy chico. En mayo de 1968, todavía no había cumplido los 14 años y desde 1967 ya era activista en mi liceo. En esa época, vivía en un pueblo de mineros del carbón que, en su gran mayoría, eran inmigrantes (polacos, italianos, españoles, griegos…). Pero mis padres, maestros en el pueblo, no eran en absoluto marxistas. En la biblioteca familiar no había ni un solo libro marxista. Mi padre era un miembro muy activo del partido socialista. Mis padres eran antirracistas, pacifistas e internacionalistas. Me movilizaron los problemas raciales y fui muy sensible a las luchas llevadas a cabo en Estados Unidos por Malcom X y Martin Luther King, aunque me atraía más la posición de Malcom X. Me sentía totalmente solidario con los trabajadores que luchaban por sus derechos mediante huelgas y manifestaciones. Participé en las que se hicieron contra las armas nucleares y contra la guerra del Vietnam. En mayo de 1968, seguía muy de cerca lo que pasaba en París. Leía muchísimo: de Mao al Che Guevara, pasando por el Manifiesto Comunista y otras lecturas políticas de diferentes corrientes marxistas. Eso me condujo a unirme a la corriente trotskista de la IV Internacional desde el año 1970. En Francia, la organización miembro de la IV Internacional era la Liga Comunista (que luego fue la Liga Comunista Revolucionaria) impulsada por Alain Krivine y Daniel Bensaïd. En junio de 1970, me fui en autostop a París con un amigo de mi edad al encuentro de esa organización. Iba a cumplir los 16 años. Comencé a leer los principales análisis de León Trotsky que me permitieron comprender la degeneración de la Unión Soviética, y por qué era necesaria una política mundial y una revolución permanente.
En el seno de la Cuarta Internacional, ¿existía sensibilidad sobre la cuestión de la deuda o, por el contrario, era una posición aislada?
El CADTM fue creado en 1990. Ernest Mandel, uno de los principales dirigentes de la IV Internacional con el que colaboraba activamente, se había pronunciado en 1989 por la anulación de la deuda del Tercer Mundo. [3] Además, en 1989, a iniciativa de la Liga Comunista Revolucionaria de Francia, se puso en marcha una coalición con personalidades como el cantante Renaud y el escritor Gilles Perrault. La coalición se llamó «Ça suffat comme ci» [¡Ya Basta!] Y fue una respuesta unitaria amplia a la iniciativa tomada por François Mitterrand de convocar para el bicentenario de la Revolución Francesa una reunión del G7. Iniciativa que fue tomada por la izquierda en general como una provocación. Renaud, que sentía apego y una cierta admiración por Mitterrand, entró en conflicto y en crisis de confianza con ocasión del bicentenario. Sin embargo, se celebró un enorme concierto gratuito en Vincennes con Renaud, su colega sudafricano Johnny Clegg y la Mano Negra. Asistieron 150.000 personas y en la manifestación al menos 80.000. Esa coalición tenía como objetivo principal reivindicar la anulación de la deuda del Tercer Mundo. El texto fundador del CADTM en Bélgica fue el redactado, en 1989, por militantes de la Liga Comunista Revolucionaria y por Gilles Perrault: el Llamamiento de la Bastilla para la anulación de la deuda del Tercer Mundo [4]. Por lo tanto hay una filiación bastante clara, en cuanto a corriente política, con respecto al problema de la deuda, particularmente con respecto a la deuda del Tercer Mundo. Esa enorme campaña de 1989 fue sin embargo marginada en Francia por el éxito de SOS Racismo. El lugar de «Ça suffat comme ci» fue ocupado, algunos años más tarde, por SOS Racismo y Harlem Désir. Este último tenía en esa época, los años 1990, relaciones regulares con el CADTM. Fue también el caso de Arnaud Montebourg, responsable, como diputado socialista en la Asamblea Nacional, de la evasión fiscal y de la ayuda al desarrollo. Cuando apareció SOS Racismo, éste retomó la fórmula de los grandes conciertos gratuitos y de las manifestaciones, y trató de ocupar ese ámbito. En 1996, hubo un nuevo florecimiento del tema de la deuda en Francia en el momento del G7 de Lyon. Estaban allí Bill Clinton, Jacques Chirac, Tony Blair, etc. El colectivo que se puso en marcha en Lyon se llamó «Les autres voix de la planète» [Las otras voces del planeta], que era el título de la revista del CADTM. En esa contra cumbre del G7, el CADTM tuvo un papel clave en los análisis y en el contenido de la declaración final. Fue también el CADTM que financió a la única persona liberada de la coalición «Les Autres Voix de la Planète», encargada en Lyon de preparar la contra cumbre unitaria.
Deudas del Sur, deudas del Norte
Durante esos años, ¿hubo una clara diferencia, en las luchas, entre la deuda de los países del Norte y la deuda de los países del Sur?
Sí, a la deuda de los países del Norte no se la consideraba, en 1990, como un tema clave. Pero para mí, esa deuda ya era importante. Con respecto a la actual situación, la deuda pública se disparó cuando varios países para rescatar a sus bancos socializaron sus pérdidas bancarias, y esto se produjo cuando llegó a Europa, en 2007-2008, la crisis que había estallado en Estados Unidos un año antes. Estuve convencido, de inmediato, con otras y otros miembros del CADTM, que era necesario tener en cuenta la nueva dimensión que tomaba la cuestión de la deuda pública en los países del Norte. Y lo hicimos antes de que fuera evidente para muchos. Porque hay que recordar que, en 2008-2009, José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, propuso como primera reacción una política que podía hacer pensar en un cambio neokeynesiano. De hecho, solo se trataba de amortiguadores sociales totalmente momentáneos, ya que los gobiernos del Norte tuvieron mucho miedo de que un cuestionamiento del sistema tomara un carácter masivo y activo. Por ejemplo, en Francia, Nicolas Sarkozy lanzó primas para apoyar a la industria del automóvil. Una parte del movimiento altermundista y de la izquierda en sus diferentes componentes no se dio cuenta que muy pronto, bajo el pretexto del aumento de la deuda pública, se desarrollaría una ofensiva extremadamente brutal de austeridad. Y esa ofensiva realmente fue percibida a partir de 2010 y de la famosa crisis griega, cuando los grandes medios de comunicación la llamaron «crisis de las deudas soberanas». Solo fue una amplia operación de comunicación para esconder lo esencial, es decir la continuación de la crisis bancaria y de toda una serie de iniciativas del Banco Central Europeo, de los gobiernos de los países europeos y también de Estados Unidos para socorrer a los bancos con la ayuda de las finanzas públicas. En un artículo de 2008, [5] anunciaba muy claramente lo que pasaría en 2010, cómo se irían desarrollando los acontecimientos. Resumiendo, como CADTM, estábamos preparados a lo que efectivamente se produjo. Por otra parte, publicamos dos libros que dan testimonio de lo acontecido perfectamente: La crisis global, en 2011 (http://anticapitalistas.org/IMG/pdf…) y La deuda o la vida: Europa en el ojo del huracán, en 2011 (http://www.cadtm.org/La-deuda-o-la-vida). Este último recibió el premio al libro político en la feria del libro político de Lieja de ese mismo año. También realizamos seminarios e intentamos convencer a varios movimientos de poner en marcha un frente europeo para el cuestionamiento del pago de la deuda a partir de 2010.
Entre los años 1980, con «Ça suffat comme ci», y 2007-2008, pasaron una veintena de años. Sin embargo, la diferente percepción entre la deuda del Norte y la deuda del Sur persiste. ¿Cómo se puede explicar?
Hay un lazo muy fuerte entre el CADTM y lo que se llama la corriente tercermundista. Esta corriente corresponde a los años 1960 y 1970. [6] El CADTM estuvo relacionado con personalidades comprometidas en la corriente tercermundista y personalmente tuve contactos muy estrechos con figuras del tercermundismo como Ahmed Ben Bella (el primer presidente de Argelia independiente, derrocado en 1967 por Boumédiène), [7] François Houtart, Gus Massiah, André Gunder Frank, Theotonio dos Santos… El CADTM colaboró también con Susan George [8] que escribió abundantemente sobre la deuda en los años 1990, así como con el escritor Gilles Perrault a partir de su compromiso con el Llamamiento de la Bastilla, en 1989. Este autor se implicó muchísimo con la publicación de su libro Notre ami le roi [9] y en la defensa de Abraham Serfaty, [10] quien era prisionero político en las mazmorras de Hassan II. A estos contactos y estos temas, agrego a René Dumont, [11] figura emblemática del tercermundismo en el ámbito de la ecología. Entre las y los que se acercaron al CADTM, a comienzos de la década 1990, había personas que tenían 60, 70 años, que se habían movilizado por la solidaridad con el Tercer Mundo o que habían sido dirigentes. El CADTM está también relacionado a redes internacionales surgidas en las luchas de los años noventa, por ejemplo Via Campesina que nació en 1993, la Marcha Mundial de Mujeres que se creó a finales de esa década, Jubileo Sur nacido en 1999, ATTAC a partir de 1998-1999. Estos movimientos convergieron en la creación del Foro Social Mundial en 2001, del que el CADTM es uno de los fundadores.
En el transcurso de su evolución, el CADTM sufrió una mutación: pasó de ser una organización del Norte solidaria con el Sur, a ser una red Norte-Sur de acción sobre las alternativas al sistema-deuda.
Durante la asamblea mundial celebrada a fines de abril de 2016 en Túnez, el CADTM, conservando su sigla, decidió por unanimidad cambiar su denominación y llamarse desde ese momento «Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas». La moción adoptada argumentó el cambio de denominación debido a lo siguiente: «La adaptación que proponemos se justifica por la evolución del trabajo realizado por el CADTM tanto en el ámbito internacional como en el nacional. El CADTM se creó en 1990, en plena crisis de la deuda del Tercer Mundo, para reclamar la anulación de la deuda de los llamados países tercermundistas. A partir de los años 1990, el término Tercer Mundo se fue utilizando cada vez menos especialmente por la desaparición del Segundo Mundo, el bloque del socialismo real, y como consecuencia de las diferentes evoluciones al interior de la categoría Tercer Mundo —los llamados países en desarrollo que engloban a los países emergentes BRIC, PMA, PPME, etc—. Con la crisis de 2008 y sus repercusiones, el trabajo del CADTM se extendió progresivamente a las deudas públicas de los países del Norte, sin dejar de trabajar exigiendo la anulación de las deudas de los países del “Tercer Mundo”. Hemos mostrado cómo el “sistema-deuda” somete tanto a los pueblos del Sur como a los pueblos del Norte. Para luchar contra ello, desde hace 5 años el CADTM desarrolló una nueva sección de acción y reflexión sobre el problema de las deudas privadas ilegítimas: deudas ligadas a los microcréditos en el Sur cuyas primeras víctimas son las mujeres, de los campesinos, de los estudiantes, de las familias expulsadas de sus viviendas por los bancos, etc. El concepto de deuda ilegítima permite englobar las deudas del Sur y del Norte, las públicas y las privadas a la vez.»
Recordemos que el CADTM está implantado mayoritariamente en los países llamados «en desarrollo»: 15 países de África (véase http://www.cadtm.org/Africa,279), 6 países de Latinoamérica y Caribe (véase http://www.cadtm.org/America-latina-y-el-Caribe,838), 2 países de Asia del Sur (India y Pakistán). Con respecto a los países más industrializados, el CADTM está presente en 6 países europeos (véase http://www.cadtm.org/Europa,6487) y en Japón.
Notas
[1] En Bélgica, las personas morales que contribuyeron a la fundación en 1990 del CADTM provenían de diversos horizontes y testimonian el carácter plural de nuestra organización: movimientos de educación popular como Equipes Populaires —mouvement d’éducation permanente lié au Mouvement ouvrier chrétien—, Fondation Joseph Jacquemotte, Fondation Léon Lesoil, Union des Progressistes juifs de Belgique; sindicatos como los dos regionales de la CGSP, Central General de los Servicios Publicos —la de Liège y la de Limbourg—, la totalidad del sector Enseñanza de la CGSP, la regional de Amberes de la ACOD Onderwijs, la Federación de los metalúrgicos de la Provincia de Lieja; ONG como Peuples solidaires, GRESEA, Forum Nord-Sud, Centre Tricontinental, Socialisme sans Frontières, FCD Solidarité Socialiste, Oxfam Solidarité, Centre national de Coopération au Développement; comités de solidaridad como Comité Mennan Men-Haïti, Comité Amérique centrale de Charleroi; movimientos para la paz como la Coordination nationale d’action pour la paix et la démocratie —CNAPD—, VREDE; partidos políticos como el Partido obrero socialista y el Partido comunista; y una asociación femenina “Refugio para mujeres maltratadas y sus hijos”. El Partido obrero socialista (más tarde convertido en la LCR), sección belga de la Cuarta internacional, tuvo un papel importante en la creación e impulso del CADTM, aunque siempre con una gestión plural muy firme.
[2] Éric Toussaint, tesis doctoral en ciencias políticas presentada en 2004 a en las universidades de Lieja y de Paris VIII, Enjeux politiques de l’action de la Banque mondiale et du Fonds monétaire international envers le tiers-monde, 2004. Disponible en http://www.cadtm.org/Enjeux-politiques-de-l-action-de. Véase también: http://www.diffusiontheses.f50749…
[3] Véase Ernest Mandel, «La dynamique infernale de la spirale de l’endettement», Inprecor, abril de 1986 Voir http://www.cadtm.org/La-espiral-infernal-de-la-deuda yhttp://www.ernestmandel.org/new/ecr…
[4] Véase http://www.cadtm.org/Acerca-del-CADTM
[5] http://cadtm.org/Union-sagrada-para-una-sagrada
[6] Véase: http://www.cadtm.org/Eric-Toussaint-Lo-que-es, http://cadtm.org/Le-CADTM-et-la-cooperation-au, http://cadtm.org/Le-CADTM-et-la-cooperation-au,13144
[7] Éric Toussaint, «En recuerdo de Ahmed Ben Bella, primer presidente de la Argelia independiente, muerto el 11 de abril de 2012 a la edad de 96 años», http://cadtm.org/En-recuerdo-de-Ahmed-Ben-Bella
[8] https://es.wikipedia.org/wiki/Susan…
[9] http://www.gallimard.fCatalogue/G…
[10] https://es.wikipedia.org/wiki/Abrah…
[11] https://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C…
Bejamin Lemoine es investigador en sociología en el CNRS (Consejo Nacional de Investigaciones de Francia), especializado en la cuestión de la deuda pública y de las relaciones entre los Estados y el orden financiero. Una versión resumida de esta entrevista ha sido publicada en el número especial «Capital et dettes publiques», de la revista SavoiAgir nº 35, marzo de 2016.
Traducido por Griselda Pinero
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2016.06.05 18:17 ShaunaDorothy ¡Abajo la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales! ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ( 2 - 2 ) (Septiembre de 2013)

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La opresión de la mujer, la tradición y la familia
Como administradores de la miseria capitalista del neo-apartheid, el CNA y otros dirigentes de la Alianza idealizan también las sociedades tribales, conciliando y promoviendo, por ejemplo, a los izangoma (médicos brujos) y a otros charlatanes eufemísticamente denominados “sanadores tradicionales”. El desastroso estado del sistema de salud pública —con hospitales públicos crónicamente atestados, cortos de personal y en un estado decrépito, a los que llegar siquiera es una ventaja— significa que, para muchos, los curanderos tradicionales son el único “servicio de salud” al que tendrán acceso jamás. Algunas mujeres acuden a ellos para abortar porque los abortos legales en los hospitales son inaccesibles. Estamos por el derecho de las mujeres al aborto gratuito y seguro para quien lo solicite. En oposición a la “medicina tradicional” muti y otras formas de la denominada “medicina alternativa”, defendemos la ciencia y la medicina científica, y nos oponemos a que los gobiernos subsidien o promuevan de cualquier otra manera a los curanderos tradicionales.
La promoción del atraso tradicionalista por parte del CNA ha tenido resultados desastrosos, como demuestra horripilantemente la política “negacionista del SIDA” del gobierno de Thabo Mbeki (una política que durante años contó con la complicidad de Zuma, segundo de Mbeki hasta 2005, al igual que de los dirigentes del PCS y el COSATU, hasta que finalmente se distanciaron de ésta). Un estudio de la Harvard School of Public Health demostró que unos 330 mil sudafricanos murieron de SIDA entre 2000 y 2005 porque no fue implementado un programa de tratamiento con antirretrovirales (ARV) a tiempo. La miserable ración de ayuda que destinó el sistema imperialista ávido de ganancias a Sudáfrica fue obstruida adicionalmente cuando Mbeki y otros líderes del CNA rechazaron la ciencia médica y bloquearon activamente la implementación de un programa basado en los ARV, promoviendo en cambio a los curanderos tradicionales y otros mercaderes de la muerte que empujan curas herbales y “naturales”. Como el VIH/SIDA es una enfermedad de transmisión sexual, su expansión ha sido impulsada desde siempre por el papel de subordinación de las mujeres. Siempre nos hemos opuesto a la charlatanería “negacionista” y seguimos exigiendo ARV gratuitos para todos los que los necesiten como parte de una lucha por servicios de salud gratuitos y de calidad para todos.
Además de promover la ignorancia y los prejuicios y supersticiones anticientíficos, los curanderos tradicionales son parte de la represiva estructura política que abarca desde el sangoma [chamán] en la comunidad hasta la Cámara de Líderes Tradicionales, parte del estado burgués. Una función primordial de esta estructura represiva es imponer la subordinación de la mujer frente al hombre, a través de la promoción y legitimación de prácticas patriarcales antimujer. Junto con el lobola y el ukuthwala, éstas incluyen pruebas de virginidad y ceremonias de iniciación como el uMemolo, en donde las mujeres jóvenes son enseñadas a servir a los hombres y entrenadas para transmitir la cultura tradicional a la siguiente generación.
Estas atrasadas prácticas tradicionales, remanentes de una cultura agrícola y esclavista, son un factor importante en la legitimación y promoción de la violencia contra las mujeres, que incluye uno de los más altos índices de violaciones reportadas en el mundo. Las mujeres más vulnerables son las que sufren más estas prácticas. Por ejemplo, los matones que practican el ukuthwala generalmente secuestran mujeres huérfanas o provenientes de familias pobres. Como sucede siempre en la sociedad de clases, las tradiciones y la cultura que son defendidas más aguerridamente son aquéllas que le son aceptables y beneficiosas a los ricos.
Fortalecer los tribunales tradicionales significa fortalecer esta represión de las mujeres. En muchos sistemas legales basados en las costumbres, las mujeres africanas tienen como guardianes a sus padres y, después del matrimonio, a sus maridos. No tienen capacidad de contratar nada sin el consentimiento de su guardián y no pueden presentarse en los tribunales sin la asistencia de éste. Están excluidas de los procesos políticos de las tribus y en ocasiones tampoco pueden acceder a la propiedad de la tierra. Tradicionalmente, las mujeres no son incluidas en las negociaciones del lobola: el consentimiento al sexo y otros derechos sexuales no están en manos de las mujeres mismas, sino de los miembros de su familia.
Comúnmente se piensa, de manera errónea, que la subordinación de la mujer al hombre, al igual que la familia patriarcal actual, existen desde siempre. Otra idea equivocada común, particularmente extendida entre los feministas y otros opositores de la opresión de la mujer desde el marco liberal burgués, es que la fuente de esta opresión son simplemente las ideas patriarcales atrasadas (particularmente las de los hombres). Por otro lado, los nacionalistas, en particular, hacen apología de la poligamia forzada, el lobola y otras prácticas antimujer presentándolas de manera idealizada como formas típicamente africanas de demostrar “respeto” entre las familias. Otra justificación para estas cosas argumenta que, dado que las mujeres con frecuencia tienen papeles importantes en las prácticas africanas tradicionales, éstas últimas no pueden resultar opresivas para las mujeres.
Como marxistas entendemos que la opresión de la mujer es material y que la idea de que las mujeres son inferiores a los hombres no es sino un reflejo de esa realidad material. Engels explicó que la opresión de la mujer tiene sus raíces en el desarrollo de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases, ambas conectadas con el desarrollo de la familia. Las primeras sociedades humanas vivían una forma de “comunismo primitivo”. Esto significaba que los seres humanos cazaban y recolectaban apenas lo mínimo para sobrevivir y lo compartían de manera equitativa. La división del trabajo entre hombres y mujeres estaba basada en la realidad biológica del cuidado de los niños —es decir, las mujeres eran responsables de gestar y amamantar a los pequeños— y no implicaba un papel subordinado para las mujeres. La división del trabajo entre los sexos era igual y ambos producían para satisfacer sus necesidades vitales. Las funciones del hogar eran una responsabilidad común y colectiva.
Esta igualdad social primitiva desapareció cuando avances como el desarrollo de la agricultura le permitieron a los seres humanos producir más del mínimo para sobrevivir. Este excedente social se convirtió en propiedad de una minoría, formada por hombres, creando las primeras divisiones de clase en la sociedad. Esto llevó al desarrollo de la institución de la familia como un medio para transmitir la propiedad de una generación a otra. También ocasionó el surgimiento del estado, una organización de dominio utilizada por una clase para suprimir a otra.
La familia patriarcal decretó la monogamia para las mujeres, de modo que los hombres pudieran asegurarse que sus descendientes heredarían su propiedad. Esto dio fin a la familia comunal. De ese modo, las funciones de la familia, la crianza de los niños y el trabajo doméstico se volvieron actividades privadas y perdieron su carácter comunal. Las mujeres, confinadas al hogar individual, fueron aisladas de la producción social, que se volvió una esfera masculina. Como escribió Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884): “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción”.
¿Cuál es, entonces, el papel de la familia para la gente que no tiene propiedad que transmitir? La familia bajo el capitalismo sirve además para criar a la siguiente generación para que trabaje en el campo, las fábricas y las minas, y para que sirva de carne de cañón en el ejército burgués. Sirve para entrenar a los jóvenes a obedecer a la autoridad, inculca el atraso religioso y actúa en general como freno de la conciencia social. De esta forma, la institución de la familia asegura que sea mantenido el dominio de clase de los capitalistas. La familia es la fuente principal de la opresión de la mujer, así como una unidad económica y social, baluarte de la reacción social junto con la religión organizada. Es, además, la fuente de la discriminación, la persecución legal y otras formas de opresión contra los homosexuales. A pesar de sus leyes liberales en el papel, Sudáfrica está plagada por un virulento fanatismo antigay, con frecuentes reportes de ataques asesinos contra gays y lesbianas, particularmente en los townships y las áreas rurales.
A diferencia de los feministas, que ven la liberación de la mujer exclusivamente como tarea de las mujeres, nosotros entendemos que la lucha por la igualdad de la mujer tiene que ser levantada como parte necesaria de la lucha por liberar a la clase obrera en su conjunto. Esto incluye la lucha por integrar a las mujeres a la producción social. Los sindicatos tienen que luchar por cuidado infantil gratuito disponible las 24 horas para todos; por la extensión de los derechos de licencia por maternidad para las trabajadoras; por anticonceptivos gratuitos y abortos seguros y gratuitos para quien los solicite; y por otras demandas para darle a las mujeres un mayor acceso a trabajos decentes y a la independencia financiera.
Luchar por estas demandas requiere de un combate político para remplazar a los actuales dirigentes sindicales procapitalistas —que, en el caso de los líderes del COSATU, subordinan directamente a la clase obrera a los capitalistas a través del frente popular nacionalista de la Alianza Tripartita— con una dirección clasista. El combate contra los falsos dirigentes procapitalistas en los sindicatos es una parte crucial de la lucha indispensable por forjar un partido revolucionario de vanguardia. Queremos abrir el camino para que las mujeres desempeñen un papel activo y dirigente en la clase obrera, que es la única con el poder social y el interés objetivo de derrocar el sistema capitalista.
La lucha por la liberación de la mujer, especialmente en los países de desarrollo capitalista atrasado como Sudáfrica, puede ser una importante fuerza motriz para la revolución socialista. Sudáfrica nunca experimentó una revolución democrático-burguesa. En cambio, la opresión capitalista fue impuesta por los colonizadores imperialistas sobre la estructura de las sociedades precapitalistas, dejando en su lugar y reforzando todo el atraso acumulado en esas sociedades, particularmente la brutal opresión de la mujer. Nos oponemos al “relativismo cultural” de los nacionalistas y otros que buscan justificar en nombre de la tradición prácticas barbáricas antimujer como la mutilación genital femenina y el matrimonio por secuestro, y buscamos poner fin a esas prácticas. No hay nada excepcionalmente africano en esas prácticas: por ejemplo, el lobola es una versión del precio de novia, practicado en sociedades de Asia y Europa en distintos periodos, y aun hoy en países como Afganistán.
Luchamos por la emancipación de la mujer a través de la revolución socialista. Buscamos deshacernos de la institución de la familia, fuente de la opresión de la mujer. Las funciones de la familia —el cuidado de los niños, el trabajo doméstico, etc.— no pueden ser simplemente abolidas, tienen que ser remplazadas por instituciones sociales. En una sociedad socialista, el estado obrero buscaría proporcionar cuidado infantil gratuito 24 horas al día, siete días a la semana, fácilmente accesible en casa o el trabajo, cocinas y lavanderías comunales y otras medidas que liberarían a las mujeres de la esclavitud doméstica y les permitirían participar en todos los niveles de la sociedad. Esto no es posible más que sobre la base de una economía socialista planificada, en la que la producción sea liberada de la anarquía y la irracionalidad, y sea organizada y operada para satisfacer las necesidades humanas y no la sed de ganancias.
“La revolución por etapas”: Traición contra las mujeres y el socialismo
El Partido Comunista de Sudáfrica dice oponerse a la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales. El año pasado, los delegados al XIII Congreso Nacional del Partido votaron por rechazarla categóricamente, tan sólo unos meses después de que el Comité Central del PCS emitiera una comedida declaración que llamaba a “discutirla más” y argumentaba: “Hay aspectos del sistema de Tribunales Tradicionales que son progresistas y deberían ser mantenidos, pero los aspectos que están en conflicto con los objetivos no sexistas, democráticos y de construcción de la nación de la Revolución Democrática Nacional deberían ser rechazados”. No es para sorprenderse, sin embargo, que nada de esto parece haber causado disturbio alguno en la armoniosa relación entre los dirigentes del PCS y el gobierno capitalista que busca aprobar la reaccionaria propuesta de ley —un gobierno del que son una parte prominente—. Por citar sólo un ejemplo, Yunus Carrim, miembro del politburó del PCS, es el asistente del ministro en el Departamento de Administración Corporativa y Asuntos Tradicionales, ¡precisamente el ministerio responsable de la propuesta de ley!
Los dirigentes del PCS tienen una larga historia de traicionar los intereses de la clase obrera en nombre del esquema menchevique/estalinista de la “revolución por etapas”, conocido en Sudáfrica como la “Revolución Democrática Nacional” (RDN). De acuerdo con este esquema, que sirve como justificación ideológica para la alianza histórica y la compenetración con el CNA, las condiciones actuales no están lo suficientemente maduras para el socialismo. Por eso, primero debe venir un bloque político con los nacionalistas burgueses “progresistas”. Después, en un futuro siempre lejano y jamás especificado, esto conducirá al socialismo. A través de la historia, la “segunda etapa” siempre ha sido en realidad el asesinato de los obreros y los comunistas a manos de los nacionalistas burgueses.
En 1964, el líder histórico del PCS Govan Mbeki escribió bonitas palabras denunciando a los líderes tradicionales: “Si los africanos han tenido jefes, es simplemente porque todas las sociedades humanas los han tenido en un punto u otro. Pero cuando un pueblo se ha desarrollado a tal grado que descarta a los jefes tribales, cuando su desarrollo social contradice la necesidad de una institución así, entonces obligarlo a mantenerla no es liberación sino esclavitud” (The Peasants’ Revolt [La revuelta de los campesinos]). Sin embargo, en nombre de la alianza de colaboración de clases con los nacionalistas “progresistas” del CNA, los dirigentes del PCS aceptaron toda clase de conciliaciones grotescas con los jefes tribales y aun ahora se encuentran entre los apologistas más rastreros del gobierno de la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales.
Para avanzar en su lucha, la clase obrera debe romper con la Alianza Tripartita y con la política reformista de colaboración de clases presentada bajo el nombre de Revolución Democrática Nacional. En oposición al esquema de la “revolución por etapas”, Spartacist/South Africa, sección de la Liga Comunista Internacional, está por el programa y la perspectiva de la revolución permanente desarrollados por el dirigente bolchevique León Trotsky. Ésta sostiene que, en los países de desarrollo capitalista atrasado, las tareas democráticas inconclusas, asociadas históricamente con las revoluciones burguesas, sólo pueden ser llevadas a cabo con la llegada al poder de la clase obrera. Una vez en el poder, la clase obrera deberá luchar por extender la revolución a los países capitalistas avanzados para asegurar la construcción exitosa del socialismo.
Sudáfrica es un caso particularmente dramático de la aplicabilidad de la revolución permanente de Trotsky: una sociedad única, en la que la colonización europea creó una fuerte superposición de las cuestiones raciales y de clase a través de la brutal superexplotación y supresión de la mayoría negra. Para enfatizar la conexión intrínseca entre la revolución socialista y la liberación nacional para la mayoría negra, y para combatir el dominio de la ideología nacionalista, lanzamos el llamado por un gobierno obrero centrado en los negros como una concretización de la revolución permanente. Un gobierno obrero centrado en los negros unificaría a los distintos grupos tribales y lingüísticos y le daría un papel activo y completos derechos democráticos a las minorías de color (coloured) e india, al igual que a los blancos que acepten un gobierno basado centralmente en los obreros negros.
Las medidas necesarias para desmantelar el racista sistema de trabajadores migrantes y para liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica subrayan la necesidad vital de una perspectiva internacionalista. El desarrollo de las áreas rurales, los programas para proporcionar vivienda y cuidado infantil para todos, etc., todo ello dependerá para su éxito de la conexión con una economía socialista planificada internacional, lo que implica la extensión de la revolución socialista a los países capitalistas avanzados (imperialistas) en Norteamérica, Europa Occidental y Japón. En la lucha por este objetivo, buscamos construir un partido leninista revolucionario de vanguardia de la clase obrera que defenderá la causa de las masas urbanas ampliamente desempleadas, los sin tierra, los inmigrantes, las mujeres, los trabajadores agrícolas y todos los demás oprimidos bajo el capitalismo del neoapartheid.
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Las mujeres negras desempeñaron un papel heroico en la lucha contra el apartheid, pero como esa lucha estaba dominada políticamente por el nacionalismo burgués, la liberación que ansiaban nunca llegó. Nuestro modelo positivo en la lucha por la liberación de la mujer es el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. La Revolución de Octubre de 1917, dirigida por los bolcheviques, fue una confirmación dramática de la teoría de Trotsky de la revolución permanente. El gobierno revolucionario del joven estado obrero luchó por llevar a cabo el programa marxista para la liberación de la mujer. Inmediatamente removieron todas las trabas a la igualdad legal, otorgando a las mujeres el derecho al voto, rompiendo el control de la iglesia sobre el matrimonio y el divorcio y haciendo de éstos simples asuntos del registro civil. Los bolcheviques legalizaron el aborto, abrieron escuelas para alfabetizar a las niñas, prohibieron la discriminación contra los homosexuales y abolieron el concepto de los niños ilegítimos nacidos fuera del matrimonio.
Pero como explicó Lenin, estos cambios legales son sólo el primer paso en la liberación de la mujer. El segundo paso, más complicado, es sentar las bases materiales necesarias para remplazar en los hechos las funciones sociales de la familia y liberar a las mujeres del arduo trabajo doméstico. Los bolcheviques lucharon, pese a la escasez de recursos, para proporcionar servicios domésticos socializados a gran escala como un primer paso (ver “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”, Spartacist (Edición en español) No. 34, noviembre de 2006, para una presentación más amplia de lo que hicieron los bolcheviques). Sin embargo, Rusia era un país capitalista atrasado y después de la revolución, el joven estado obrero estaba económicamente devastado, aislado y rodeado de potencias imperialistas hostiles. Lenin y Trotsky entendían que la clave para construir el socialismo en Rusia era la extensión internacional de la revolución obrera a los países capitalistas más avanzados, particularmente Alemania.
Esta perspectiva internacionalista revolucionaria fue más tarde pisoteada por una casta burocrática conservadora y nacionalmente estrecha, representada por Stalin, que llegó al poder a través de una contrarrevolución política e impulsó el programa utópico antimarxista del “socialismo en un solo país”. A pesar de la degeneración burocrática subsecuente y del mal gobierno estalinista, las conquistas obtenidas por el estado obrero soviético fueron enormes, especialmente para las mujeres. Los trotskistas defendimos a la Unión Soviética contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista, y luchamos por la revolución política proletaria para derrocar a la burocracia y regresar al estado obrero al camino de Lenin y Trotsky. Ésta es nuestra perspectiva hacia los estados obreros deformados que quedan hoy en día: China, Cuba, Laos, Corea del Norte y Vietnam.
Uno de los lugares en los que la Revolución Rusa tuvo un profundo impacto sobre las condiciones de la mujer fue el Asia Central soviética. En la época de la Revolución de Octubre, esta región era incluso más atrasada que Rusia, teniendo todavía un modo precapitalista de producción y marcada por la opresión de la mujer bajo la ley tradicional islámica. Los bolcheviques emprendieron trabajo sistemático entre estas mujeres, buscando ganarlas como aliadas y demostrar el potencial liberador del programa comunista a los pueblos de Oriente. Esto fue capturado por Trotsky en un discurso dado en abril de 1924, en celebración del tercer aniversario de la fundación de la Universidad Comunista para los Trabajadores de Oriente en Moscú:
“El sentido, la fuerza y la esencia del bolchevismo yacen en que se dirige no a los jefes obreros sino a la plebe, a los de abajo, a los millones y a los más oprimidos de los oprimidos... Esto, además, quiere decir que la mujer oriental, que es la más paralizada en su vida, sus hábitos y su creatividad, la esclava de los esclavos, que ella, habiéndose quitado el manto ante las exigencias de las nuevas relaciones económicas, se sentirá súbitamente libre de cualquier clase de puntal religioso; tendrá una sed apasionada de obtener nuevas ideas y una nueva conciencia para apreciar su nueva posición en la sociedad. Y no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado (aplausos)”.
—“El comunismo y las mujeres de Oriente”, reimpreso en Spartacist (Edición en español) No. 35, agosto de 2008
Nosotros luchamos, en ese espíritu, por construir el partido revolucionario internacionalista necesario para conquistar nuevos Octubres aquí y alrededor del mundo.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/tribunales.html
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2016.06.05 18:17 ShaunaDorothy ¡Abajo la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales! ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! (1-2) (Septiembre de 2013)

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Espartaco No. 39 Septiembre de 2013
Traducido de Spartacist South Africa No. 9 (invierno de 2013), publicación de la sección sudafricana de la Liga Comunista Internacional.
En diciembre de 2011, el gobierno presentó una nueva Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales. Esta ley otorgaría a los dirigentes tradicionales, encabezados por los jefes tribales, un poder legal sin frenos sobre 17 millones de habitantes negros de las áreas rurales, balcanizadas en torno al origen tribal sobre las mismas líneas promovidas durante el apartheid. Los jefes adquirirían el poder adicional de crear leyes, juzgar casos y dictar castigos —incluyendo desalojos y trabajo forzado sin paga—, frecuentemente sin posibilidad de apelación.
Las mujeres negras, las “esclavas de los esclavos”, son las que tienen más que perder con esta propuesta de ley, que se sumaría al sufrimiento causado por la abrumadora pobreza y la triple opresión. Las atrasadas prácticas tradicionales que oprimen a la mujer son muy extendidas: desde el lobola [precio de novia], la poligamia forzada y el ukuthwala (matromonio por rapto), hasta las pruebas de virginidad, todas ellas reforzadas por los líderes tradicionales. Con frecuencia, las mujeres no tienen el derecho de representarse a sí mismas en los tribunales tradicionales. En cambio, se les obliga a ser representadas por sus maridos u otros hombres de su familia.
Después de que el parlamento burgués discutió la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales a finales de 2012, el Congreso Nacional Africano (CNA) y el gobierno esparcieron la falsa idea de que la propuesta había sido retirada. Este método es frecuentemente utilizado para apaciguar la rabia en contra de las nuevas leyes que resultan particularmente impopulares (trucos similares fueron utilizados con la Propuesta de Ley para la Protección de la Información del Estado, que ya ha sido aprobada). La verdad es que la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales está actualmente siendo analizada por los gobiernos provinciales y aprobarla sigue siendo sin duda uno de los objetivos del gobierno de la Alianza Tripartita del CNA, el Partido Comunista de Sudáfrica (PCS) y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU).
La propuesta de ley es parte del recrudecimiento de la represión estatal en respuesta al creciente descontento social. Para administrar el sistema capitalista del neoapartheid, los dirigentes de la Alianza se vieron obligados a recurrir a las mismas armas utilizadas por sus propios carniceros durante el apartheid. El gobierno encabezado por el presidente Jacob Zuma, en particular, ha optado por exacerbar los venenosos sentimientos tribales y el chovinismo contra los inmigrantes, refinando al mismo tiempo las herramientas más represivas del estado: masacres de huelguistas, brutalidad policiaca, estados de emergencia de facto, etc. El fortalecimiento de los jefes, de las divisiones tribales y de las atrasadas tradiciones es parte del paquete del dominio del neoapartheid.
La propuesta de ley también subraya una lección fundamental: las luchas de liberación nacional encabezadas por nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses son incapaces de garantizar derechos reales y duraderos para las mujeres. A lo largo de sus 101 años de historia, el programa y la política del CNA han estado guiados por el objetivo de engendrar una capa de capitalistas negros que pudiera participar en la explotación de “su propio pueblo” —una tarea que no querían dejar exclusivamente en las manos de los capitalistas blancos y extranjeros—. La interpenetración de los líderes del CNA con los jefes tribales y otros dirigentes tradicionales ha sido una parte integral de su programa, así como una indicación clara de que este partido representa al enemigo de clase de la liberación de los obreros, las mujeres y la mayoría negra oprimida en general.
Basta con ver el caso de Mandla Mandela, nieto de Nelson Mandela y miembro del CNA en el parlamento. Como jefe del consejo tradicional de Mvezo en la provincia de Eastern Cape se ha vuelto notorio por utilizar su puesto para enriquecer a su familia y suprimir críticas y desafíos, al tiempo que promueve el atraso más terrible para apuntalar su régimen despótico. En 2010, por ejemplo, defendió oficialmente la bárbara práctica “cultural” de secuestrar mujeres (particularmente las jóvenes) conocida como ukuthwala, declarando frente a un comité parlamentario sobre el desarrollo rural y la reforma agraria que: “para que una mujer sea desposada a través del ukuthwala, el proceso no tiene nada que ver con la edad. Si quieren discutir sobre la cultura, no traten siquiera de mencionar nociones blancas porque eso pondría todo de cabeza”. En 2011, tres de los “súbditos” de Mandela en Mvezo lo llevaron a juicio después de que ordenó que fueran desalojados de su tierra ancestral, en la que enterraban a sus muertos, para dar paso a que los desarrolladores capitalistas construyeran un hotel y un estadio.
La ideología nacionalista burguesa ha relegado siempre a las mujeres al papel de “productoras de bebés” y sirvientes de los hombres. Los capitalistas y sus lacayos son enemigos de la liberación de la mujer. Como marxistas revolucionarios, ateos y combatientes por la liberación de la mujer, nos oponemos fervientemente a la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales y tratamos de unir la lucha contra esta propuesta reaccionaria con la lucha necesaria más amplia en contra del sistema capitalista de explotación entero. La lucha por la liberación de la mujer es inseparable de la lucha por la revolución socialista, y ambas requieren un combate por que la clase obrera rompa con la influencia del nacionalismo burgués en el proceso de forjar un partido leninista que actúe como tribuno del pueblo. La clase obrera en su conjunto tiene un interés vital en detener esta reaccionaria propuesta de ley, que también será utilizada para sofocar aún más cualquier lucha en contra del régimen del neoapartheid.
Los jefes tribales: Herramientas de la racista opresión capitalista
La vida para las masas negras en los antiguos bantustanes es un infierno, particularmente para las mujeres; los dirigentes tradicionales desempeñan un papel central en imponer esta miseria y mantener a la población a raya. Estudios realizados por el Rural Women’s Movement [Movimiento de Mujeres Rurales] han descubierto casos en pueblos rurales de KwaZulu-Natal en los que los padres de mujeres embarazadas fuera del matrimonio son obligados a pagar multas a los jefes tribales de hasta mil rands o una vaca. Cuando no se pagan las multas, los jefes tribales les quitan a las familias el “derecho” de enterrar a sus seres queridos. Hay un desenfreno de abusos despóticos de todo tipo, incluida la continua imposición de “impuestos” arbitrarios para financiar el estilo de vida parasitario de los dirigentes tradicionales.
Una de las prácticas más brutalmente opresivas y atrasadas llevadas a cabo contra las mujeres en nombre de la tradición es la mutilación genital femenina (MGF), también conocida como la circuncisión femenina. Frecuentemente acompaña a la circuncisión masculina en sociedades donde la cultura busca marcar una aguda distinción entre sexos/géneros cuando los niños alcanzan la pubertad, y continúa siendo practicada en partes de la Sudáfrica rural, aunque el gobierno no reconoce su existencia. La MGF es un crimen horrendo contra las mujeres, que debe ser rechazado de forma categórica e incondicional. En contraste, la circuncisión masculina, cuando es realizada bajo condiciones médicas adecuadas, deja deformaciones infinitamente menos serias. Sin embargo, decenas de niños sudafricanos mueren cada año como resultado de circuncisiones mal realizadas en las escuelas de iniciación tradicionales. Esto subraya la férrea hostilidad de los líderes tradicionales a los avances tecnológicos occidentales en la medicina y la poca importancia que le dan a la vida de los negros. En mayo de este año, más de 20 niños murieron en tan sólo una semana en la provincia de Mpumalanga. La ministro provincial de “salud” Matshego Dlamini, del CNA, ¡justificó grotescamente esta situación y explicó su negativa a intervenir al decir: “Esta es una tradición; como mujer, yo no puedo ir. Muertos o no, es una tradición”!
El puesto de jefe tribal es bastión de la reacción, remanente de una sociedad precapitalista, que sobrevivió gracias a la amplia colaboración con los antiguos gobernantes coloniales y del apartheid. A lo largo del sur de África, los jefes luchan a capa y espada para negarle a las mujeres el derecho al aborto y otros derechos democráticos esenciales. Entre los jefes tribales y el gobierno del CNA hay una interpenetración importante. Esto ayuda a los jefes a incrementar su poder y riqueza, y éstos, a su vez, desempeñan un papel muy importante reprimiendo a la población rural negra y llevándola como ganado a votar por el CNA.
En un discurso de 2012 en la Cámara Nacional de Líderes Tradicionales en defensa de la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales, Zuma arremetió contra los intelectuales negros que han criticado la propuesta: “Hay africanos que se han vuelto muy listos y toman una posición (en la que) se vuelven de lo más elocuentes criticándose a sí mismos por sus tradiciones y todo lo demás”. Zuma, cuyo gobierno había masacrado 34 mineros negros en huelga tan sólo unos meses atrás para defender las ganancias de la británica Lonmin Platinum, continuó demagógicamente: “Resolvamos los problemas africanos a la manera africana, no a la manera del hombre blanco”. De hecho, la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales le debe mucho a la tradición de los gobernantes blancos —desde los imperialistas británicos en el periodo colonial hasta los nacionalistas afrikaner durante el apartheid— que aprovecharon y reforzaron los aspectos más retrógrados de la cultura tribal y tradicional para apuntalar sus regímenes y acumular ganancias gracias al sudor y la sangre de las masas negras.
Un ejemplo perfecto es la Ley de Administración Nativa de 1927, que creó tribunales supremos, civiles, de divorcio y de apelación bajo control de los jefes y líderes tribales, reforzando e imponiendo divisiones tribales sobre la población negra. Esa ley codificó el estatus de menor de edad asignado a las mujeres por las costumbres tradicionales, decretando: “Una mujer negra...que forma parte de una unión tradicional y que vive con su marido será considerada una menor y su marido será considerado su guardián”. Esta ley fue parte de una serie implementada por los gobernantes británicos en su campaña por arraigar el sistema de trabajadores migrantes: la Ley de Amos y Sirvientes, las Leyes de Tierras Nativas a partir de 1913, la Ley de Áreas Urbanas y diversas Leyes de Pases e Impuestos Comunitarios, utilizadas todas para arrebatarle a los negros su tierra y crear una fuente de mano de obra negra barata y sin derechos.
Después de llegar al poder en las elecciones de 1948, el gobierno del Partido Nacional refinaría este sistema racista y lo llevaría a nuevos extremos bajo el apartheid. Como señala “‘One Chief, one vote’: The revival of traditional authorities in post-apartheid South Africa” (“Un jefe, un voto”: el resurgimiento de las autoridades tradicionales en la Sudáfrica del postapartheid, African Affairs, 1997): “Las reservas africanas en el campo desempeñaron un papel crucial en los intentos del gobierno por establecer un control más estrecho sobre la mano de obra africana... En los pueblos africanos, la administración de los pases y de las oficinas laborales, donde había que renovar anualmente los permisos, era responsabilidad del jefe tribal”.
El sistema de trabajadores migrantes era el corazón del apartheid: los negros sudafricanos fueron reducidos al nivel de extranjeros desposeídos en su propio país y los estados negros vecinos a colonias laborales para las minas, las fábricas y las granjas de Sudáfrica. Miles de obreros, mutilados de por vida mientras trabajaban para la clase dominante blanca, eran arrojados de vuelta a los bantustanes. La peor parte de este sistema se la llevaban las mujeres relegadas a las “patrias”, sumergidas en niveles inenarrables de pobreza.
El sistema de trabajadores migrantes y la superexplotación de la fuerza de trabajo mayoritariamente negra siguen en la base del sistema capitalista de la “nueva Sudáfrica”, sólo que ahora la Alianza Tripartita dirigida por el CNA es la que desempeña el papel de supervisor negro al servicio de la clase dominante, que sigue siendo predominantemente blanca. Este hecho, así como el papel de los dirigentes tradicionales en este sistema, fue subrayado por David van Wyk, un investigador de la Bench Marks Foundation que señaló en entrevista con Amandla! (septiembre de 2012): “Un gerente de personal de Angloplats me dijo que están utilizando concejales y jefes locales como encargados de reclutamiento. Una mujer me dice que fue a cinco entrevistas y en todas le pidieron sexo, y en todas se negó y en ninguna obtuvo el trabajo. [Es como] lo que decían de la Kenya post-colonial, que ‘los contratos son firmados sobre los muslos de las mujeres’”.
Como comunistas, buscamos erradicar el sistema inherentemente racista de trabajadores migrantes. Esto implicaría, por una parte, inversiones masivas para promover el desarrollo económico y social de las áreas rurales aquí y en los países vecinos. También implicaría un importante programa para proporcionar vivienda accesible y de calidad para todos en las ciudades y otras áreas en las que la industria actualmente está concentrada, incluidas viviendas decentes para que los trabajadores y sus familias vivan cómodamente. Los capitalistas y su gobierno no van a hacer nada por el estilo, porque no sirve a sus intereses de clase. Lo que se necesita es un gobierno obrero centrado en los negros, parte de una federación socialista del sur de África, para construir una economía socialista planificada en la que la producción esté organizada para servir a los intereses de la mayoría y no a las ganancias de una minoría asquerosamente rica.
Los dirigentes del COSATU nunca han combatido en lo fundamental el sistema de trabajadores migrantes o su contraparte, el “servicio doméstico” en Sudáfrica para las mujeres africanas que han logrado salir de la desolación de las áreas rurales. No es accidental; al contrario, es la conclusión lógica de su traicionera política de colaboración de clases, que ata a la clase obrera al CNA nacionalista burgués a través de la Alianza Tripartita. En la lucha contra el sistema de trabajadores migrantes es indispensable combatir políticamente a los jefes sindicales colaboracionistas de clase.
La erradicación del sistema de trabajadores migrantes está también íntimamente relacionada con la cuestión de la tierra, un tema candente al centro de la desposesión de la mayoría no blanca. A un siglo de la Ley de Tierras Nativas de 1913, la minoría blanca todavía posee más del 70 por ciento de la tierra rural arable y de la urbana. Nosotros luchamos por la expropiación de las grandes granjas en manos blancas y por su transformación en granjas colectivas y estatales bajo dominio obrero. Gran parte de la tierra restante en las áreas rurales está ahora bajo control de los jefes tribales, como resultado de la Ley de Derechos sobre la Tierra Comunitaria de 2004, que les otorgó control sobre la tierra de sus súbditos. Un gobierno obrero centrado en los negros pondría fin a los privilegios y el poder de estos déspotas rurales.
Durante la fundación en 1912 del CNA (llamado inicialmente Congreso Nacional Nativo de Sudáfrica), un número considerable de delegados eran jefes tribales, lo que llevó a la creación de una “Cámara Alta” para acomodar a los líderes tradicionales que se habían unido a la organización. Junto con los intelectuales, los abogados y otros representantes de la pequeña burguesía negra que formó el CNA, los jefes tribales tenían como principal objetivo rogar a los gobernantes coloniales británicos que les dieran la posición privilegiada de aristocracia negra dentro del sistema de dominio capitalista blanco. Por ejemplo, durante su fundación en 1912, ¡el CNA trazó como uno de sus cinco objetivos básicos “promover el entendimiento entre los jefes, lealtad a la corona británica y a todas las autoridades legales y promover el entendimiento entre los sudafricanos blancos y negros”!
Posteriormente, el CNA adoptaría una fachada más populista para atraer el apoyo de las masas, ejemplificada por el Freedom Charter [Carta de la Libertad] de 1955, un programa populista burgués. Esto se debió en gran medida a la negativa por parte de los gobernantes blancos de conceder siquiera las concesiones más limitadas, incrementando en cambio la represión contra cualquier forma de actividad política negra independiente, incluyendo, para inicios de la década de 1960, declarar al CNA y otras organizaciones nacionalistas negras como ilegales. Al mismo tiempo, los gobernantes del apartheid buscaron cooptar a los jefes tribales y utilizarlos para vigilar a la población negra a través del odiado sistema de los bantustanes. En su enorme mayoría, los jefes colaboraron voluntariamente, un hecho que produjo considerable hostilidad contra los jefes entre las bases del movimiento del Congreso dirigido por el CNA y otras alas del movimiento contra el apartheid.
Algunas de las expresiones más agudas de esta hostilidad tuvieron lugar en la década de 1980, al tiempo que huelgas masivas de sindicatos negros y revueltas en los townships sacudían al país. Sin embargo, los llamados de los dirigentes del CNA a “hacer ingobernable el país” nunca tuvieron como objetivo lanzar una lucha para derrocar a los odiados gobernantes del apartheid; por el contrario, los dirigentes nacionalistas estaban explotando cínicamente la combatividad de las masas para intentar presionar a los gobernantes blancos a negociar un acuerdo. Al mismo tiempo, buscaron restablecer los lazos con los líderes tradicionales que habían colaborado con el gobierno del Partido Nacional, intentando proporcionarles credenciales “liberadoras” a través de la creación de una mitología sobre la resistencia de los líderes tribales al apartheid. En 1987, el CNA lanzó CONTRALESA (Congreso de Líderes Tradicionales) como una organización de jefes tribales “progresistas”, anunciada como “los jefes de vuelta entre el pueblo”. Desde que llegó al poder en 1994 tras el acuerdo con los gobernantes blancos, el gobierno de la Alianza Tripartita ha estado a cargo de administrar el mismo sistema de extracción de ganancias de antes. Simplemente heredaron las estructuras que existían bajo el apartheid.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/tribunales.html
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2016.06.02 12:32 ShaunaDorothy Trotskismo vs. castrismo - A 50 años de la Revolución Cubana: ¡Defender a Cuba! ( 2 - 2 ) (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/rhukp
La lucha por la democracia obrera
El SWP y el S.U. fueron abiertos apologistas de la represión del gobierno de Castro contra la clase obrera e izquierdistas cubanos, incluyendo a los trotskistas. El SWP y el S.U. hicieron borrosa la diferencia cualitativa entre un estado obrero sano, en el cual la clase obrera posee el poder político, y uno deformado, en el que el poder político está en manos de una burocracia. Aunque en muy raras ocasiones dirigentes del SWP como Joseph Hansen reconocieron que las “formas de la democracia obrera” estaban ausentes, esto era visto como una pequeña imperfección, y en cualquier caso la “dinámica objetiva” obligaría “inevitablemente” a los castristas a ver la luz. Esto se reflejó en una declaración de Adolfo Gilly, un partidario de los pablistas mexicanos. Mientras afirmaba que “Cuba se ha visto influenciada por los métodos burocráticos y la falta de participación de los trabajadores que existen en otros países socialistas”, Gilly igual excusaba a la burocracia concluyendo que “no hay país alguno hoy donde haya mayor democracia que en Cuba” y que “es la presión desde abajo la que es decisiva en cada paso y la que termina por imponerse, ampliando así la senda misma de la Revolución Cubana” (Monthly Review, octubre de 1964). Bueno, ¡ya han pasado más de 40 años y aún seguimos esperando!
Convenientemente, el SWP y el S.U. trataron de echar toda la culpa del burocratismo estalinista a los cuadros del PSP, presentando particularmente a Castro y Guevara como “trotskistas inconscientes”. Por su parte, Socialist Action (febrero de 2008) afirma que “el Ché fue motivado por su concepto de la revolución permanente cuando dejó Cuba decidido a contribuir con la creación de ‘dos, tres, muchos Vietnams’.” Peter Taaffe, líder del Comité por una Internacional Obrera, afirmó recientemente que “Castro niega deliberadamente —de manera muy errónea, tal como Celia Hart ha indicado— que el Ché Guevara tuviera ‘simpatías trotskistas’.” Castro debe de saber. En su autobiografía (escrita con Ignacio Ramonet), Castro respondió a una pregunta del entrevistador sobre Guevara: “nunca le oí hablar realmente de Trotsky. Él era leninista y, en cierta forma, reconocía hasta algunos méritos de Stalin. En realidad, bueno, la industrialización y algunas de esas cosas” (Fidel Castro, biografía a dos voces, 2006).
Aunque Guevara haya sido un personaje valeroso que murió luchando por sus ideales, su guerrillerismo basado en el campesinado estaba en contraposición al leninismo y a la revolución permanente de Trotsky, que se basa en el internacionalismo proletario. Como explicamos en “La mística de la vía guerrillera” (WV No. 630, 6 de octubre de 1995):
“A pesar del espíritu revolucionario del grito de batalla contra el imperialismo de Guevara, su llamado por una guerra de guerrillas basada en el campesinado fue, desde muchos ángulos, un categórico rechazo del marxismo, del leninismo y de la lucha proletaria por el poder... Su programa político era fundamentalmente elitista en tanto que rechazaba abiertamente la necesidad de que los obreros expresen su voz y su poder a través de sus propios órganos clasistas, como los consejos obreros (soviets). Por el contrario, se suponía que las masas se iban a someter a la dirección de un grupo de intelectuales radicales pequeñoburgueses convertidos en guerrilleros que se autoproclamó y partió al monte.”
Debido a sus números, su ubicación en los centros urbanos de finanzas y manufactura, así como su posición estratégica con las manos puestas sobre los medios de producción, donde la experiencia común de los trabajadores crea la solidaridad y la organización, únicamente el proletariado tiene el poder social y el interés de clase para derrocar al capitalismo. Como una masa de pequeños productores de mercancías, el campesinado es una capa pequeñoburguesa cuyas condiciones de existencia dan origen a perspectivas estrechas. Su estrato inferior, los campesinos sin tierra, está más cercano a la clase obrera, mientras que su estrato superior está más inclinado hacia la burguesía. Su trabajo productivo se basa en la propiedad privada de parcelas de tierra; los campesinos no tienen un modo de producción independiente. El campesinado sigue al proletariado o a la burguesía.
Bajo las circunstancias más favorables que se puedan concebir, el campesinado pequeñoburgués sólo fue capaz de crear un estado obrero burocráticamente deformado. Con la destrucción del estado obrero degenerado de la Unión Soviética y, por consiguiente, sin un salvavidas disponible contra el cerco imperialista, la estrecha ventana histórica en la que las fuerzas pequeñoburguesas fueron capaces de derrocar el dominio capitalista en su territorio se ha cerrado en este periodo.
Guevara era despectivo con respecto a la democracia obrera. En su ensayo “El papel del partido marxista-leninista”, afirmó que los dirigentes guerrilleros en “las montañas” eran “ideológicamente proletarios”, mientras que aquellos en “los llanos” (es decir, en las ciudades) eran pequeñoburgueses. De lo anterior concluyó que “el Ejército Rebelde es el representante genuino de la revolución que triunfa”. La política de Guevara fue una vertiente particularmente idealista y voluntarista del estalinismo. En “El socialismo y el hombre en Cuba” (1965), sostuvo que la productividad de los trabajadores podría ser estimulada mejor a través de “incentivos morales” en lugar de incentivos materiales; desechó el deseo de los trabajadores de un nivel de vida digno, tachándolo de burgués. Rechazando una perspectiva proletaria revolucionaria internacionalista, Guevara aceptó el marco de “construir el socialismo” en una isla pequeña, pobre y asediada. Los trotskistas comprendemos que sólo la expansión de la revolución a los países capitalistas avanzados puede resolver el problema de la escasez material. Guevara explícitamente caracterizó la formación de la Oposición de Izquierda por Trotsky en contra de la usurpación política de la revolución por Stalin como “contrarrevolucionaria”.
El que una burocracia gubernamental sólo estuviera en proceso de formación hizo que Cuba inicialmente se encontrara más abierta a la intervención de trotskistas que en otros estados obreros deformados. Esto se reflejó en el hecho de que a un grupo trotskista se le permitió funcionar por un periodo. Tanto las milicias como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y los sindicatos tenían una base de masas. Se trataba de una apertura transitoria, pero que tenía que ser puesta a prueba. La RT dio así una formulación transitoria al programa de revolución política para Cuba, al llamar por “poner a los ministros de gobierno bajo la responsabilidad de las organizaciones democráticas de obreros y campesinos y hacerlos sustituibles por esas mismas organizaciones”.
Un parteaguas en el endurecimiento de la burocracia fue la detención de miembros de la organización trotskista cubana, el Partido Obrero Revolucionario (POR), parte de una tendencia internacional dirigida por Juan Posadas. En mayo de 1961, el gobierno de La Habana embargó el periódico del POR, Voz Proletaria, y destruyó las placas de impresión para una edición de La revolución permanente de Trotsky. En noviembre de 1963, cinco miembros dirigentes del POR fueron detenidos. Se les acusó de distribuir un periódico ilegal, de llamar por el derrocamiento del gobierno y de ser críticos contra Fidel Castro. Fueron sentenciados a condenas de hasta nueve años de prisión; al final, pasaron un año y medio o menos en la cárcel. Guevara fue confrontado con respecto a las detenciones por un partidario espartaquista durante un viaje a Cuba en 1964. Nuestro camarada señaló que las críticas de quienes defienden incondicionalmente la Revolución deben ser manejadas políticamente, en lugar de suprimir puntos de vista. Guevara respondió:
“Estoy de acuerdo con su declaración, pero los trotskistas cubanos no están dentro de la Revolución, son sólo ‘divisionistas’... No voy a decir que son agentes de la CIA —no lo sabemos—. No tienen historial de apoyo a la revolución.”
—“¡Libertad para los trotskistas cubanos!”, Spartacist (Edición en inglés) No. 3, enero-febrero de 1965
Se trataba de una calumnia deliberada. Los miembros del POR arrestados participaron en todas las actividades de la Revolución antes de 1959, cuando los estalinistas aún estaban a la espera de ver quién ganaría. Andrés Alfonso luchó desde la clandestinidad contra Batista, mientras que Ricardo Ferrera había luchado del lado del Ejército Rebelde desde los 16 años. El POR incluía miembros de los sindicatos, los CDRs y de las milicias que se movilizaron para defender a Cuba durante la crisis de los misiles en octubre de 1962. Guevara, el “trotskista inconsciente”, era en realidad un perseguidor consciente de trotskistas; atacó a los camaradas del POR en varias ocasiones en 1961 como parte de su impulso de lograr un solo partido unificado (estalinista) en Cuba.
A pesar de las diferencias políticas, la tendencia espartaquista fue la primera —fuera de los mismos posadistas— en defender a los trotskistas cubanos y llevar su caso a la atención mundial. Como buenos lamebotas de los castristas, los dirigentes del SWP no mencionaron una palabra acerca de los arrestos hasta después de que los miembros del POR fueron liberados, tras haber firmado una declaración capitulatoria en que aseguraban que disolverían su organización. El trato despreciable hacia los trotskistas cubanos de parte del SWP y otros hizo recordar el silencio de los pablistas con respecto al encarcelamiento de los trotskistas chinos por Mao años antes.
¡Por el internacionalismo proletario!
Uno de los principios básicos de la revolución permanente —y una línea divisoria profunda entre el trotskismo y el estalinismo— es la necesidad de extender la revolución en un país semicolonial hacia el mundo capitalista avanzado. Esto se deriva de la comprensión de la necesidad de una economía planificada al nivel internacional, incluyendo necesariamente a las sociedades más avanzadas económicamente. Los estados obreros se ven amenazados no sólo por la intervención militar imperialista, sino incluso de manera más crucial por la penetración económica imperialista y el nivel de productividad cualitativamente más alto en los países capitalistas avanzados.
Lenin afirmó: “En tanto que el capitalismo y el socialismo existan uno al lado del otro, no habrá paz alguna para nosotros. El uno o el otro triunfará en el largo plazo. Habrá una marcha fúnebre, ya sea para la República Soviética o para el capitalismo mundial” (citado en Historia de la Revolución Rusa de Trotsky). La catastrófica caída de la Unión Soviética, socavada por décadas de traición y mala administración estalinista, confirmó lo estéril de intentar construir el “socialismo en un solo país”. ¡Cuánto más se aplica todo esto a la pequeña Cuba!
Las nacionalistas burocracias estalinistas buscan sus propios acuerdos con los imperialistas, incluso al precio de otros estados obreros (como se reflejó con la escisión sino-soviética en los años 60). A cambio de la ayuda económica y militar soviética, Castro generalmente apoyó la política del Kremlin al nivel internacional. Pero el dirigente soviético Nikita Jruschov dejó perfectamente clara su voluntad de llegar a un trato por separado con el imperialismo de EE.UU. a costa de Cuba durante la crisis de los misiles en 1962, cuando, en respuesta a las amenazas de EE.UU., se retiraron los misiles soviéticos de Cuba. Una declaración de la RT en el momento denunciaba “el papel contrarrevolucionario” de los “burócratas del Kremlin” en la crisis de los misiles en Cuba y afirmó: “La falsa política de la dirigencia castrista, su bloque político con los estalinistas, ha socavado enormemente esta defensa” (“Declaración sobre la crisis cubana”, 30 de noviembre de 1962, reimpreso en Marxist Bulletin No. 3, I parte).
Contrario al mito propagado por muchos izquierdistas, la línea cubana no era más “internacionalista” cuando Guevara estaba vivo. Así, la delegación cubana a la conferencia de Punta del Este (Uruguay) en 1961, encabezada por el Ché Guevara, ofreció distensión a los imperialistas estadounidenses. Tal como menciona John Gerassi en The Great Fear in Latin America [El gran temor en América Latina] (1965), Guevara dijo: “No podemos prometer que no exportaremos nuestro ejemplo, como nos lo pide Estados Unidos, porque un ejemplo es cuestión de espíritu y un elemento espiritual puede cruzar las fronteras. Pero garantizaremos que no habrá envío de armas cubanas para ser usadas en la lucha de ningún país latinoamericano.”
El patrocinio del gobierno cubano a la guerra de guerrillas en algunas zonas de América Latina, principalmente en los años 1964-67, fue de hecho bastante selectivo. Los castristas apoyaron distintos regímenes “democráticos” nacionalistas burgueses en América Latina que imaginaron serían un contrapeso a los imperialistas. La política exterior de Cuba sigue la lógica del “socialismo en un solo país” de Stalin, es decir, se opone a la revolución internacional con la esperanza de apaciguar la hostilidad imperialista, al tiempo que impulsa regímenes capitalistas dispuestos a ser “amigos” del estado no-capitalista propio de los estalinistas. En particular, Castro apoyó los regímenes nacionalistas de Jânio Quadros y João Goulart en Brasil a comienzos de los años 60. En 1969, Castro saludó a la junta militar peruana como “un grupo de oficiales progresistas que desempeñan un papel revolucionario”.
Sin embargo, la mayor traición vino con el apoyo político de Fidel a la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile. Repudiando la necesidad de una revolución en favor de la “vía parlamentaria al socialismo”, Castro dijo en 1971 que “nunca hubo contradicción alguna entre los conceptos de la Revolución Cubana y el camino seguido por el movimiento de izquierda y los partidos obreros en Chile”. La coalición de Allende con partidos capitalistas chilenos, el frente popular, desarmó políticamente a la clase trabajadora, a la cual se le pidió que depositara su confianza en el ejército “constitucionalista” y la burguesía “democrática”. El resultado de esta traición fue el sangriento golpe militar de Pinochet del 11 de septiembre de 1973 y la masacre de más de 30 mil sindicalistas, izquierdistas y otros.
Cuando las masas nicaragüenses aplastaron la dictadura de Somoza en 1979, el estado capitalista fue hecho añicos, y se abrió la posibilidad de una revolución social. Nosotros dijimos: “¡Defender, completar y extender la revolución nicaragüense!” Sin embargo, Castro aconsejó al gobierno sandinista en ese momento: “Eviten los errores iniciales que al principio cometimos en Cuba, el rechazo político del Occidente, los ataques frontales prematuros a la burguesía, el aislamiento económico.” Bajo una “economía mixta” y la presión de los “contras” apoyados por la CIA, la burguesía nicaragüense fue capaz de revalidar su control una década más tarde, derrotando a la revolución.
Hoy es el caudillo capitalista Hugo Chávez, en Venezuela, a quien Castro promueve como el nuevo revolucionario del siglo XXI. Para los que viven en la isla esto puede parecer atractivo. Se calcula que desde 2003, Chávez ha invertido cuatro mil millones de dólares en diversas áreas de la agricultura, la industria, los servicios y la infraestructura en Cuba. En 2006, el 35.4 por ciento del total del comercio de productos de Cuba se hizo con Venezuela. Al nivel nacional, conforme los precios del petróleo ascendían, Chávez desvió parte de las enormes ganancias para financiar una serie de medidas sociales.
Como marxistas, llamamos por la defensa militar del régimen de Chávez en el caso de un golpe patrocinado por EE.UU., como lo hicimos en 2002. Sin embargo, no damos apoyo político a Chávez. La izquierda reformista perpetúa la ilusión de que Venezuela es “socialista” o está en camino al socialismo. Sin embargo, hay una diferencia cualitativa entre Cuba y Venezuela. En Cuba se aplastó al estado burgués y se expropió a la burguesía como clase. Chávez llegó al poder a través de un proceso electoral burgués y gobierna a la cabeza de un estado capitalista. La burguesía venezolana está vivita y coleando, y los imperialistas siguen llevando a cabo un esplendoroso negocio con Venezuela. A pesar de que Chávez ha aumentado la presencia estatal en industrias como la del petróleo, la electricidad, la producción de acero y de cemento, estas nacionalizaciones, que se han dado poco a poco, no presentan un desafío a la propiedad privada capitalista. Típicamente, medidas como éstas han sido llevadas a cabo por otros populistas latinoamericanos como Lázaro Cárdenas en México en los años 30 y Juan Perón en Argentina en los 40 y 50, así como Gamal Abdel Nasser en Egipto también en los años 50. Un antiguo coronel del ejército, Chávez es un gobernante bonapartista que emplea medidas populistas no para efectuar sino más bien para desviar una revolución social —al vincular más firmemente a las masas desposeídas con el estado capitalista venezolano—.
Los izquierdistas pro-Castro suelen citar las intervenciones de Cuba en África como prueba de su internacionalismo. Tras el desvanecimiento del colonialismo portugués en África en 1974-75, Angola fue presa de una guerra de aniquilación mutua entre fuerzas nacionalistas rivales en la que los marxistas no tomamos lado. Pero cuando el ejército sudafricano del apartheid, apoyado por EE.UU., invadió Angola, Cuba envió tropas, apoyadas por los soviéticos, que lucharon al lado de los nacionalistas angoleños del MPLA y lograron aplastar a las fuerzas sudafricanas y a sus aliados en Angola. A pesar de que políticamente no apoyábamos al MPLA, militarmente nos pusimos de su lado, del de las fuerzas cubanas y de sus asesores soviéticos en lo que era una guerra indirecta contra los imperialistas estadounidenses.
Las batallas heroicas libradas por las tropas cubanas hicieron añicos el mito de la invencibilidad del ejército del apartheid, ayudando así a inspirar las revueltas de Soweto en 1976 y otras luchas de las masas negras oprimidas en Sudáfrica. Sin embargo, es importante señalar que el objetivo de los estalinistas cubanos y soviéticos nunca fue derrocar el capitalismo en África. Así como patrocinaron al régimen burgués corrupto del MPLA en Angola, Cuba y la URSS también apoyaron la brutal dictadura de Mengistu en Etiopía a principios de los años 70. En Sudáfrica, que cuenta con el mayor proletariado en el África subsahariana, los estalinistas han apoyado desde 1928 una alianza con el burgués Congreso Nacional Africano (CNA). Hoy en día, el régimen del apartheid ya no existe, pero las masas negras siguen siendo los de abajo con un régimen de neoapartheid administrado por el CNA, el Partido Comunista de Sudáfrica y los líderes de la federación sindical COSATU.
A pesar de que Cuba ha estado bajo el acecho militar del imperialismo estadounidense durante casi medio siglo, la autobiografía de Castro deja claro su apetito por una “tregua” a través de un ala “progresista” del imperialismo estadounidense —es decir, el Partido Demócrata—. Hay abundantes referencias favorables a los presidentes del Partido Demócrata. “Franklin Delano Roosevelt...es, a mi juicio, uno de los mejores estadistas que ha tenido” EE.UU. “Yo siempre tuve buena opinión de [Jimmy] Carter como un hombre de ética. Su política fue constructiva con relación a Cuba.” El entrevistador preguntó si Clinton (quien intensificó el embargo a Cuba en dos ocasiones) fue “más constructivo”; Castro respondió: “Sí, él no era particularmente agresivo. Pero Clinton heredó toda aquella comunidad, heredó todas las campañas que se han hecho contra Cuba y era muy poco lo que podía hacer para ayudar.” Incluso Kennedy —con todo y Bahía de Cochinos— es excusado: “creo que Kennedy fue un hombre de gran entusiasmo, muy inteligente, con carisma personal, que trataba de hacer cosas positivas...dio luz verde a la invasión de Playa Girón en 1961, pero esa operación no fue preparada por él, sino por el gobierno anterior de Eisenhower y Nixon.” Castro está siguiendo los pasos de los estalinistas del Kremlin y del Partido Comunista de EE.UU., quienes desde los tiempos de Roosevelt generalmente han apoyado al capitalista Partido Demócrata.
El mundo postsoviético
Siempre sensibles a la opinión pública pequeñoburguesa, los pablistas fueron abandonando su anterior entusiasmo por la guerra de guerrillas campesina con los primeros indicios de la Segunda Guerra Fría a fines de los años 70. Votaron por la instauración de los gobiernos de frente popular más vehementemente anticomunistas, como el del “socialista” francés Mitterrand en 1981. Haciendo eco de la campaña imperialista por “democracia” y “derechos humanos”, apoyaron a todos y cada uno de los oponentes del gobierno soviético. Esto incluyó el apoyo en los años 80 a la polaca Solidarność, punta de lanza de la contrarrevolución capitalista en Europa Oriental. En EE.UU., Socialist Action incluso adoptó el logotipo de Solidarność como rótulo en su periódico. El fallecido Ernest Mandel, dirigente del S.U., aclamó a estos reaccionarios clericales, que fueron respaldados por la CIA y el Vaticano, como “los mejores socialistas del mundo”.
En retrospectiva, el S.U. incluso elogió como “luchadores por la libertad” a los nazis estonios “Hermanos del Bosque” durante la Segunda Guerra Mundial. Grupos del S.U., así como la tendencia Militante de [Ted Grant,] Peter Taaffe y Alan Woods, aullaron junto a los lobos imperialistas en apoyo al golpe contrarrevolucionario de Boris Yeltsin en Moscú en 1991. Hoy, la izquierda reformista aclama al Dalai Lama, apoyado por la CIA, y al movimiento “Tíbet libre” en contra del estado obrero deformado chino.
Nosotros, en la Liga Comunista Internacional, luchamos hasta el final contra la contrarrevolución en lo que fue la Unión Soviética y Europa Central y Oriental, tal como Trotsky exigió a sus partidarios. En contraste con la negativa de los falsos trotskistas a defender a la URSS contra los muyajedines armados por la CIA tras la intervención soviética iniciada en diciembre de 1979, nosotros dijimos: “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán! ¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” En una declaración de 1991, llamamos a los obreros soviéticos a “derrotar la contrarrevolución de Yeltsin y Bush”, y exhortamos al proletariado a formar soviets bajo el programa del internacionalismo bolchevique. En Alemania Oriental (RDA) en 1989-90, mientras el régimen estalinista en desintegración del SED-PDS clamaba que la restauración capitalista debía ser realizada de una manera humana, nosotros, de manera única, nos opusimos a la reunificación capitalista. Llamamos por una Alemania roja soviética, a través de una revolución política en la RDA y una revolución socialista en Alemania Occidental. Iniciamos una movilización masiva, que luego fue apoyada por el SED-PDS, en el parque Treptow en Berlín, el 3 de enero de 1990, contra la profanación fascista de un memorial de guerra soviético y en defensa de la URSS y de la RDA. Era la primera vez que los trotskistas intervenían en una plataforma pública en un estado obrero desde la Oposición de Izquierda rusa de Trotsky a fines de los años 20.
La destrucción de la URSS tuvo consecuencias desastrosas para Cuba. La economía cubana estaba fuertemente subsidiada por la URSS, lo que llegó a representar hasta el 36 por ciento del ingreso nacional cubano en los años 80. La economía cubana sufrió una contracción dramática, con una disminución precipitada del 40 por ciento en la producción económica per cápita para 1993. Esto significó apagones, escasez de productos básicos y un periodo de estricto racionamiento de alimentos para la población cubana durante un lapso conocido como el “periodo especial en tiempo de paz”. En respuesta, el gobierno instituyó una serie de “reformas de mercado”, que incluía legalizar la posesión y el intercambio del dólar estadounidense. Esta “dolarización” condujo a una intensa y creciente diferencia en los ingresos de la población, lo que tuvo un impacto más fuerte en las mujeres y los negros cubanos. En los últimos años, el gobierno ha intentado reducir la dependencia en la inversión imperialista mediante la firma de nuevos acuerdos comerciales con la Venezuela de Chávez y con China. Pero la situación económica sigue siendo muy grave para la mayoría de los cubanos, quienes se ven obligados a recurrir al mercado negro incluso para adquirir muchos artículos de primera necesidad.
Tratando de aliviar el embargo estadounidense para facilitar la penetración económica a la isla, el ex presidente Carter viajó a Cuba en 2002. Durante su viaje, Carter empujó la campaña por el Proyecto Varela —lanzado por disidentes proimperialistas— que incluía demandas por el derecho a la empresa privada, amnistía para los presos políticos y “elecciones libres”.
El llamado a “elecciones libres” es un llamado a apoyar la “democracia burguesa” en contra del estado obrero cubano, es decir, por la contrarrevolución. Nosotros estamos a favor de la democracia obrera. Como nuestro partidario dejó claro a Guevara en 1964, estamos por el derecho de todas las tendencias que defiendan los logros de la Revolución Cubana a organizarse políticamente. La clase obrera debe ejercer su gobierno a través de los soviets. Condenamos a aquellos como Olivier Besancenot, portavoz prominente de la Ligue communiste révolutionnaire [Liga Comunista Revolucionaria] de Francia, sección líder del S.U., quien a principios de este año proclamó su apoyo a “elecciones libres” en Cuba.
Para mérito propio, el gobierno cubano apoya la causa de Mumia Abu-Jamal, el principal prisionero político en la antesala de la muerte en EE.UU. Sin embargo, el gobierno cubano aplica la pena de muerte, aunque recientemente Raúl Castro conmutó las penas de muerte de casi todos los reclusos condenados en Cuba. Nosotros nos oponemos a la pena capital como una cuestión de principios en Cuba y China, así como en los países capitalistas. Cuando tres secuestradores de una embarcación fueron ejecutados en 2003, los sicofantes pro-Castro de Socialist Action trataron de justificar este hecho señalando las ejecuciones llevadas a cabo por los bolcheviques durante la Guerra Civil [mientras que el Grupo Internacionalista —pablistas de la segunda generación— trató de justificarlo presentando el secuestro del bote como “una acción de guerra contrarrevolucionaria” (El Internacionalista en Internet, mayo de 2003)]. Nosotros respondimos [ver Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003]:
“Los marxistas —incluyendo a los bolcheviques— estamos opuestos a la bárbara institución de la pena capital. Los bolcheviques llevaron a cabo terror revolucionario en defensa del nuevo estado obrero, entendiendo que la guerra contra la contrarrevolución era un episodio temporal que necesitaría medidas temporales y drásticas. Pero el código penal fue una característica más permanente del estado obrero. Cuando la pena de muerte, en vez de ser un acto de guerra, fue hecha parte del código penal del país en 1922, se pretendía que ésta fuera una medida temporal... Y como tantas otras medidas empleadas temporalmente por el joven estado obrero, con la contrarrevolución política estalinista éstas fueron hechas permanentes y retorcidas hasta quedar convertidas en los opuestos más grotescos de lo que buscaban los bolcheviques.”
La ejecución de los secuestradores no fue un asunto de justicia sumaria por parte de un gobierno obrero en una situación de guerra civil. Sabemos muy bien que el régimen de Castro arremete con represión en contra de sus opositores prosocialistas, incluyendo militantes como los trotskistas en los años 60. Y fue en el nombre de “defender la revolución” que Castro ordenó la ejecución del general Ochoa en 1989, un héroe de la guerra de Angola, después de un juicio al estilo estalinista que hizo recordar las purgas de Moscú a fines de la década de 1930.
Apoyamos las medidas adoptadas en defensa de la Revolución Cubana, incluyendo el encarcelamiento de los “disidentes” que colaboran activamente con el imperialismo estadounidense. Pero no damos crédito a la capacidad de la burocracia para barrer con los contrarrevolucionarios. La invitación de Castro a Carter sólo sirvió para envalentonar a los reaccionarios, así como la continua búsqueda de una “tregua” con el imperialismo socava al estado obrero cubano. Los fundamentos de lo que escribimos en 1965 en nuestro artículo “¡Libertad para los trotskistas cubanos!” sigue siendo cierto hoy:
“La Revolución Cubana debe sustituir su actual ideología nacionalista de ‘coexistencia pacífica’...con una política exterior revolucionaria, una orientación a la revolución latinoamericana para construir concretamente y otorgar dirección al movimiento revolucionario en América Latina como parte de un movimiento mundial. Internamente, el establecimiento de una genuina democracia obrera, la construcción de soviets —consejos de obreros— órganos representativos electos de poder obrero, y la restauración de la rica vida interna es vital para cualquier movimiento revolucionario para derrotar a la burocracia.”
Los revolucionarios en EE.UU., el bastión del imperialismo mundial, tienen un deber especial de defender a Cuba contra la restauración capitalista y el imperialismo estadounidense. Luchamos por forjar un partido obrero revolucionario, sección de una IV Internacional reforjada, que lleve a la clase obrera multirracial de EE.UU. el entendimiento de que la defensa de la Revolución Cubana es parte integral de su lucha contra los explotadores capitalistas estadounidenses y de la lucha por la revolución socialista. ¡Defender la Revolución Cubana! ¡Por la revolución política proletaria para abrir el camino hacia el socialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/cuba.html
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2016.05.28 13:05 ShaunaDorothy Mitin en Berlín: ¡Libertad inmediata a Mumia! Mumia Abu-Jamal: El embuste contra un hombre inocente (Verano de 2007)

https://archive.is/yCBZ1
Espartaco No. 28 Verano de 2007
Publicamos a continuación la presentación editada de la abogada del Partisan Defense Committee (Comité de Defensa Clasista, PDC), Rachel Wolkenstein, miembro del equipo legal de Mumia Abu-Jamal entre 1995 y 1999, en un mitin en Berlín el 12 de mayo, originalmente publicada en Workers Vanguard No. 894 (8 de junio de 2007), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S. El mitin fue convocado por el Comité de Defensa Social, la organización de defensa fraternal del PDC en Alemania, como parte de una campaña internacional para revitalizar las protestas masivas centradas en la clase obrera a favor de Mumia en vísperas de su audiencia ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de EE.UU. en Filadelfia, que escuchó argumentaciones orales el 17 de mayo en lo que podría ser la etapa final de procedimientos legales para el preso político en la antesala de la muerte Mumia Abu-Jamal.
Mientras más de 500 partidarios de Mumia se manifestaban fuera del tribunal y muchos otros asistían a la audiencia, los fiscales argumentaron reinstalar la pena de muerte que fue revocada por decisión del juez del tribunal federal de distrito William Yohn en 2001, que por lo demás sostuvo cada aspecto de la condena contra Mumia por el cargo falso de haber matado al oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner en diciembre de 1981. A los abogados de Mumia, encabezados por Robert Bryan, se les permitió plantear sólo dos de más de 20 desafíos legales a la condena embustera: la selección del jurado con base en criterios de raza y la argumentación sumaria prejuiciosa del fiscal ante el jurado de que Mumia presentaría “apelación tras apelación”, lo cual minó el estándar de “duda razonable”.
Tras la audiencia del Tercer Circuito, Wolkenstein advirtió en contra de ilusiones en los procedimientos de apelación federales, y notó que “podrá haber una decisión en el transcurso de algunas semanas, y tal decisión, sea cual fuere, probablemente será apelada ante la reaccionaria Suprema Corte de EE.UU. Esto hace aún más urgente revitalizar las protestas de masas para liberar a Mumia sobre la base de que es inocente y es la víctima de un embuste político racista.”
Han pasado 25 años desde que Mumia fue declarado culpable del asesinato del oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner, un crimen que la policía, la fiscalía y los tribunales saben que Mumia no cometió. Mumia ha estado en la antesala de la muerte todo este tiempo, aislado en una celda que él describe como vivir en un retrete. Fue víctima de un embuste por su activismo y convicciones políticas, por haber sido miembro del Partido Pantera Negra, simpatizante de MOVE y un periodista que luchó con pasión y convicción contra la inequidad racial, étnica y de clase, contra el terror policiaco y por la justicia social.
Como dijo Mumia hace unos 17 años, en la entrevista del video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte], está “luchando por crear revolución en Estados Unidos. Revolución significa cambio total.” Desde entonces las ideas políticas de Mumia no han cambiado. No han logrado intimidarlo para que guarde silencio.
Para los gobernantes capitalistas, Mumia representa el espectro de la revuelta negra y de la oposición desafiante a su sistema de opresión racista. Para ellos, Mumia es un muerto con licencia. Todos los elementos del “sistema de justicia” apoyados por los dos partidos del capitalismo estadounidense, tanto Demócrata como Republicano, se han coludido para matar a este hombre inocente.
¿Por qué es necesario luchar por la causa de Mumia internacionalmente? El PDC retomó el caso de Mumia en 1987, hace unos 20 años, porque el caso de Mumia es la lucha contra el arma definitiva del terror estatal, la pena de muerte. Nos oponemos a la pena de muerte como cuestión de principios. No le concedemos al estado el derecho a decidir quién debe vivir y quién debe morir. En Estados Unidos la pena de muerte es una herencia de la esclavitud, es el linchamiento racista legalizado.
También retomamos el caso de Mumia como parte de la lucha en contra de que el estado juzgue como terroristas a quienes percibe como sus opositores políticos. El Partido Pantera Negra y la organización MOVE eran considerados los terroristas de su tiempo. Y eso quería decir que era legítimo que el estado los liquidara en la oscuridad de la noche y los acusara falsamente con vagos cargos de conspiración. Mumia fue blanco del Programa de Contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), puesto bajo vigilancia diaria a los 15 años e incluido en la lista de quienes debían ser capturados e internados en campos de concentración. La condena y la sentencia de muerte de Mumia fueron la continuación de la vendetta del gobierno contra el Partido Pantera Negra que llevó al asesinato de 38 militantes y a las condenas embusteras de cientos, como parte de la ola creciente de embustes legales y tácticas de terror abiertas dirigidas contra la organización MOVE.
La lucha por Mumia Abu-Jamal tiene mucho que ver con la lucha contra la “guerra contra el terrorismo” después del 11 de septiembre, que ha llevado a una cacería de brujas contra inmigrantes, especialmente musulmanes, y ha justificado el desmantelamiento de los derechos democráticos y un aumento masivo en la vigilancia estatal y las medidas represivas, incluyendo el uso abierto de la tortura. La lucha de Mumia es la lucha por todos los inmigrantes, como el refugiado africano de 21 años Oury Jalloh, a quien el 7 de enero de 2005 quemaron vivo en su celda de Dessau, Alemania, atado de pies y manos; por izquierdistas como el militante de la Fracción Ejército Rojo (RAF) Wolfgang Grams, a quien los policías “antiterroristas” de la GSG-9 ejecutaron en 1993 de un tiro en la cabeza, y por sus camaradas de la RAF, que han estado presos por décadas como parte de una cacería de brujas anticomunista; por los izquierdistas perseguidos y arrestados a principios de esta semana a lo largo de Alemania por organizar protestas contra la reunión del G-8 del mes entrante en Heiligendamm; por los obreros que enfrentan mayores ataques a sus salarios, beneficios y derechos.
La lucha de Mumia es contra el terror estatal racista, como el que se refleja en el video de un instructor de la Bundeswehr (el ejército alemán) diciéndole a un soldado que se imaginara ametrallando a negros. En última instancia, el blanco de esta represión estatal es el movimiento obrero multirracial. La lucha por liberar a Mumia es parte de la lucha por la liberación negra, y de la lucha más amplia por la revolución socialista y la consecuente liberación de todos nosotros.
El juicio de Mumia: Un tribunal de pacotilla
Estamos aquí en vísperas de la apelación de Mumia en el tribunal federal que tendrá lugar el 17 de mayo. En cuestión de unos cuantos meses, el tribunal decidirá qué sigue para Mumia: la muerte, una vida en prisión o posiblemente más procedimientos legales. El tribunal federal de apelaciones de EE.UU. no está obligado a considerar todas las cuestiones que Mumia ha planteado —y prácticamente todo derecho democrático, desde la libertad de expresión y asociación hasta un juicio en conformidad con el debido proceso, fue violado en su caso—. El tribunal va a decidir si mantiene o no la sentencia de muerte. El tribunal no está considerando ninguna de las pruebas de la inocencia de Mumia o del embuste estatal. Los tribunales federales y estatales se han negado a considerar siquiera la confesión de Arnold Beverly de que fue él, y no Mumia, quien disparó y mató a Faulkner.
El tribunal federal de apelaciones va a permitir sólo tres de las más de 20 cuestiones legales del caso de Mumia. Éstas son el sesgo racial en la selección del jurado y la argumentación final prejuiciosa del fiscal de distrito que minaba el papel del jurado al afirmar que Mumia presentaría “apelación tras apelación”. Finalmente, el tribunal escuchará un reto a las irregulares y arbitrarias audiencias de linchamiento que siguieron a la condena de 1995 a 1997, ante el infame juez Albert Sabo, conocido popularmente como el Rey de la Antesala de la Muerte. Al momento del juicio de 1982, Sabo declaró abiertamente: “Voy a ayudar a freír a este n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud].”
De hecho, los argumentos legales que se presentarán ante el tribunal de apelaciones ya habían sido investigados, desarrollados y formulados en tribunales inferiores por mí y por Jon Piper, otro abogado asociado con el PDC que formaba parte del equipo legal de Mumia. En abstracto, considerando las cuestiones de ley y factuales aplicables al caso de Mumia, no hay razón para que no gane la apelación. Pero la realidad es que los tribunales capitalistas no imparten justicia imparcial —y Mumia es un hombre que el estado quiere ver muerto—.
Para tener impacto en la decisión del tribunal tras las próximas apelaciones, es necesario y urgente, ahora más que nunca, que haya movilizaciones masivas basadas en la clase obrera internacional y en sus aliados. Las movilizaciones deben basarse en que Mumia es un hombre inocente, es “la voz de los sin voz”, alguien que está en la antesala de la muerte debido a un embuste político y racista. ¡Mumia nunca debió haber sido arrestado, condenado, sentenciado a muerte, ni debió haber pasado un solo día en la cárcel! ¡Nuestra lucha —y nuestra exigencia— es por la libertad inmediata de Mumia!
Pero en lugar de ello, la lucha por Mumia ha sido desmovilizada, y sigue siéndolo, por una política impulsada por los liberales y por la izquierda reformista de apelaciones impotentes a la justicia e imparcialidad de los tribunales capitalistas, representada por el llamado por un nuevo juicio, un proceso más justo. Para entender la política que está detrás de esta desmovilización —y para revertirla— examinemos primero las cuestiones legales y factuales en el caso de Mumia.
El embuste
La versión de la fiscalía es que en la madrugada del 9 de diciembre de 1981 había dos personas en la esquina de la calle Locust y la calle 13 de Filadelfia: Billy Cook, que es el hermano de Mumia, y Daniel Faulkner. Mumia, que entonces tenía 27 años y que era conocido por su afabilidad y su ecuanimidad, supuestamente vio al policía golpeando a su hermano, atravesó corriendo el estacionamiento y le disparó al policía en la espalda. Mientras éste caía, supuestamente le disparó a Mumia en el pecho. Entonces Mumia supuestamente se paró sobre el policía, que yacía de espaldas, y le disparó en la cabeza varias veces, “estilo ejecución”. Todas éstas son mentiras, un embuste fantástico por parte de la policía y la fiscalía.
En las audiencias del tribunal posteriores a la condena en el caso de Mumia, celebradas en 1995, 96 y 97, hace más de diez años, las pruebas de la fiscalía fueron refutadas una y otra vez; se demostró que se basaban en testigos que habían sido amenazados o corrompidos, pruebas balísticas inexistentes y una confesión completamente fabricada por la policía cerca de dos meses después del tiroteo.
Como explicaré más adelante, a nivel de los hechos, no hay ni un átomo de pruebas contra Mumia. ¿Qué es lo que el jurado tendría que escuchar y considerar?
Respecto a los testigos: Durante el juicio, la fiscalía produjo un supuesto testigo, la prostituta Cynthia White, que, según la policía, ahora está muerta. Ningún testigo, ni siquiera ella, testificó que Mumia le hubiera disparado a Faulkner. En el juicio de 1982, Cynthia White dijo haber visto a Mumia cruzar corriendo el estacionamiento pistola en mano. Pero desde entonces dos prostitutas y otra mujer que conocían a White han declarado que ella admitió que este testimonio era falso, producto de amenazas de la policía. Dos de estas mujeres enfrentaron un despiadado contrainterrogatorio en las audiencias posteriores a la condena. Dos testigos oculares, William Singletary y Dessie Hightower, declararon que White no estaba en la esquina durante el tiroteo.
El otro supuesto testigo ocular, un taxista llamado Robert Chobert, admitió en las audiencias posteriores a la condena haber recibido favores de los fiscales. Y admitió ante los investigadores de la defensa que su taxi no estaba estacionado donde la fiscalía afirmaba y que él no había estado en posición de ver nada. Esto ha sido confirmado por las fotografías de la escena recientemente dadas a conocer por Michael Schiffmann.
Respecto a la supuesta confesión de Mumia: La confesión que Mumia supuestamente hizo en el hospital la noche del tiroteo fue definitivamente expuesta en la audiencia de 1995 como una total fabricación de la policía y la fiscalía, inventada en una reunión con el fiscal de distrito en la que se preparó a los agentes para testificar durante el juicio, cerca de dos meses después del tiroteo. Ningún informe policiaco de esa noche menciona la confesión de Mumia y, de hecho, un policía que estuvo con él toda la noche dijo directamente que Mumia “no hizo ningún comentario”.
Respecto a la balística: La absoluta inexistencia de pruebas balísticas u otras pruebas físicas es clarísima. No hay prueba de que la pistola de Mumia haya sido disparada esa noche, y mucho menos de que la bala en la herida de la cabeza de Faulkner coincidiera con ella. Hay fotografías recientemente descubiertas que muestran a un policía en la escena tocando una pistola. Hay discrepancias en los reportes policiales sobre el tipo de balas en la pistola de Mumia. Falta un fragmento de bala de la herida de Faulkner y falta una radiografía forense del cuerpo. No hay ninguna prueba física de que se le haya disparado a Faulkner como dice la policía: directo a la cabeza mientras él yacía de espaldas en la banqueta. No hay marcas de bala en la banqueta. Las balas halladas en la escena no apoyan la trayectoria con la que Mumia habría disparado al policía, sino que muestran que hubo más de un tirador y que una de las balas vino de una dirección totalmente diferente a donde estaba Mumia.
Más aún, existen pruebas que apoyan directamente la inocencia de Mumia que ya fueron presentadas en las audiencias de 1995, 96 y 97. El veterano de Vietnam William Singletary fue testigo ocular del tiroteo y en 1995 declaró que Mumia llegó a la escena cuando ya le habían disparado a Faulkner y que el tirador, que llevaba una chamarra verde militar, salió del VW estacionado y luego huyó de la escena. Esto fue lo que Singletary dijo a la policía la noche del tiroteo, y fue amenazado repetidas veces, su gasolinera fue destruida y durante el juicio de 1982 le hicieron abandonar la ciudad. Otros testigos, incluyendo a Dessie Hightower, que declaró en el juicio, dijeron haber visto a alguien huir de la escena. En la audiencia posterior a la condena de 1995, Hightower contó que fue escogido a propósito para pasar por el detector de mentiras y otras formas de coerción en un intento para evitar que declarara en el juicio.
En 1996, Veronica Jones testificó haber visto a alguien salir corriendo de la escena y que la policía la había amenazado con un largo tiempo en prisión por cargos de hurto, a menos que en el juicio testificara lo contrario. En 1997, la prostituta Pamela Jenkins testificó que había otros policías presentes durante el tiroteo, incluyendo a un tal Larry Boston. También declaró en el tribunal que la prostituta Cynthia White era una informante de la policía y realizaba favores sexuales a oficiales. También apareció otro testigo que declaró haber visto a policías de civil presentes al momento del tiroteo.
La confesión de Beverly
Incluso dentro de los límites del totalmente sesgado tribunal de Sabo, las pruebas del fiscal de distrito fueron hechas añicos hace más de diez años. Sería razonable esperar que, conforme van surgiendo más y más pruebas de un encubrimiento deliberado por parte de la policía en los procedimientos del tribunal, un movimiento que defendiera a Mumia Abu-Jamal acogería bien estos acontecimientos legales. Las nuevas pruebas no podrían sino ayudar a una movilización en defensa de Mumia, sobre la base de su inocencia y del hecho de que un activista político negro fue víctima de un embuste por un estado decidido a verlo muerto. ¡Pero en los hechos estas pruebas legales fueron rechazadas! La supuesta izquierda en EE.UU., que tan tardíamente había tomado el caso de Mumia en 1995 y posteriormente no aceptó el llamado por la libertad inmediata de Mumia, en torno al cual se movilizó el PDC, rechazó esa exigencia como base para las protestas masivas, y en su lugar centró sus exigencias en el llamado por un nuevo juicio.
A principios de 1999, conforme nos preparábamos para la muy probable negativa a las apelaciones ante el tribunal de Pennsylvania y para los procedimientos federales de habeas corpus, Jon Piper y yo, junto con otros abogados, volvimos a revisar detalladamente los registros de los procedimientos anteriores y las pruebas del estado, y también renovamos los esfuerzos de investigación. En 1999, el hermano de Mumia admitió que el pasajero en su VW, Ken Freeman, dijo que estaba involucrado en el asesinato de Faulkner y que huyó de la escena después del tiroteo.
Arnold Beverly confesó que él, y no Mumia, le disparó a Faulkner y lo mató. Más aún, Beverly declaró que fue contratado para hacerlo, junto con alguien más, por la policía y la mafia porque Faulkner era un problema para los policías corruptos, al interferir con los sobornos, estafas, tráfico de drogas, etc. Beverly afirma que llevaba una chamarra verde militar y que él mismo también recibió un tiro esa noche. El contacto de la policía para el asesinato, según Beverly, era Larry Boston, a quien Pamela Jenkins dijo haber visto en la escena del crimen en las audiencias de 1997.
Cuando ocurrió el asesinato de Faulkner en 1981, había al menos tres investigaciones federales en curso respecto a la corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo las conexiones entre la policía y la mafia. Hace poco me enteré de que el Departamento de Justicia tenía pruebas contra casi 400 policías de Filadelfia por esas investigaciones, y quería formular acusaciones. Pero el juez federal que supervisaba la investigación dijo que escogieran sólo las 20 principales. De los agentes involucrados en el caso de Mumia, al menos un tercio fue acusado en uno u otro momento durante los siguientes años bajo cargos de corrupción.
Un informante del FBI que era clave para esas acusaciones federales confirmó que en el momento del asesinato de Faulkner, se sabía que los federales tenían un informante en la policía. Un antiguo fiscal federal reconoció que tenían un informante en la policía cuyo hermano también era un agente, como en el caso de Faulkner. El oficial en jefe de la División Central de Policía, donde tuvo lugar el asesinato de Faulkner, el jefe de la división de homicidios y un tal inspector Alfonzo Giordano estaban bajo investigación por cargos de corrupción. Estos agentes fueron la cadena de mando en el embuste contra Mumia.
El inspector Giordano era el oficial al mando en la escena y fue el testigo principal contra Mumia en la audiencia preliminar que tuvo lugar tras el arresto. Él no sólo era uno de los policías investigados por corrupción, sino que había sido la mano derecha de Frank Rizzo, antiguo jefe de policía y alcalde de Filadelfia. Giordano estuvo implicado en la vigilancia diaria de los militantes del Partido Pantera Negra y fue quien dirigió al escuadrón policial “de vigilancia” durante el ataque policiaco de 1970 contra los panteras de Filadelfia. Giordano fue el supervisor del sitio policiaco que durante un año se impuso a la casa de MOVE en Powelton Village. Él sabía exactamente quién era Mumia.
Debemos tener esto en mente al evaluar la confesión de Arnold Beverly. Recuerden las pruebas mentirosas de la fiscalía. Beverly declaró que hubo más de un tirador y que huyeron de la escena. Esto explica el que los testigos hayan visto a un pasajero en el VW y que hayan visto huir al tirador. La confesión de Beverly explica la falta de pruebas balísticas que apoyen la versión de la fiscalía: cómo ocurrió el tiroteo, la dirección de los disparos, los conflictos sobre el calibre del arma. Beverly afirma que no fue Faulkner quien le disparó a Mumia, sino otro policía en la escena. Eso concuerda con la trayectoria del disparo que recibió Mumia y la declaración de un policía de homicidios presente en la escena que afirmó que Mumia recibió el disparo de un policía que llegaba. La confesión es apoyada también por un testigo que afirmó que la pistola de Faulkner estaba en su funda cuando se lo llevaron de la escena. La pistola que supuestamente le pertenecía a Faulkner era probablemente una en desuso: estaba sucia e inoperable.
Más aún, cinco testigos, incluyendo a dos policías, afirmaron que el tirador llevaba una chamarra verde militar. Aquella noche, tanto Beverly como Freeman llevaban chamarras verdes militares. Pero Mumia llevaba una chamarra acolchonada de esquí roja con franjas anchas azules en el frente, y Billy Cook llevaba un saco estilo Nehru con botones de latón. Esto es una prueba incontrovertible de que en el lugar del tiroteo había al menos otra persona más aparte de Billy Cook y Mumia. Este hecho, junto con la trayectoria de la bala y la ausencia de pruebas balísticas de los disparos a Faulkner o a Mumia, refuta totalmente la versión de la policía y la fiscalía.
El que Mumia apareciera en la escena dio a los policías la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro. Mumia era bien conocido. Había pasado poco tiempo, menos de diez años, entre la prominencia de Mumia como pantera negra y que se volviera un periodista y partidiario reconocido de MOVE. Y los juicios contra los militantes de MOVE, incluyendo los juicios que siguieron al sitio policiaco de Powelton Village, tuvieron lugar apenas un par de meses antes del asesinato de Faulkner.
Tras el asesinato de Faulkner, los policías trataron de matar a Mumia en la escena. Lo dejaron gravemente herido de un disparo en el pecho, que le perforó los pulmones y el hígado. Lo estrellaron contra un poste de luz y lo arrojaron a una vagoneta policiaca. Ahí, Giordano mismo golpeó a Mumia, y más tarde dijo que este último había confesado ahí haber matado a Faulkner y haber arrojado su pistola al suelo. El otro policía que viajaba en la vagoneta dijo que no hubo tal confesión. Giordano arregló la supuesta identificación de Mumia por parte del taxista Robert Chobert prometiéndole favores y protección de la policía. Giordano fue el agente que reportó que el arma de Mumia fue hallada en la calle (según los registros de radio de la policía, unos catorce minutos después de la llegada de hordas de policías a la zona). Esto contradice la versión oficial policiaca de que la pistola de Mumia fue hallada en el primer minuto. La intención de Giordano era terminar con él llevándolo al cuartel de policía para un interrogatorio. Esa noche, el crimen de Mumia fue también el haber sobrevivido al intento de los policías de matarlo.
Para completar la imagen: Pese a que Giordano era el oficial de más alto rango en la escena que supuestamente escuchó confesar a Mumia y que encontró el arma homicida, en el juicio nunca testificó. Renunció a la policía al día siguiente de terminado el juicio. En 1986, aceptó un trato por cargos federales basados en que había recibido decenas de miles de dólares en partidas ilegales entre 1979 y 1980. No pasó ni un día en la cárcel.
Los reformistas desmovilizan la lucha por Mumia
Así pues, las pruebas de la inocencia de Mumia son abrumadoras. Pero sus anteriores abogados suprimieron la confesión de Beverly y la totalidad de las pruebas que la apoyan. El por mucho tiempo “abogado de movimientos sociales”, Len Weinglass, rechazó estas pruebas por ser demasiado calientes e increíbles, y el coabogado Dan Williams dijo que llevarían a argumentar ¡que la policía había incriminado a sabiendas a un hombre inocente! Pero esto no es increíble, y decir que lo es niega la realidad de los policías y los tribunales.
De hecho, no tienen límite los ejemplos de inocentes conscientemente incriminados en los tribunales burgueses. Antes de que sus condenas fueran expuestas como completas fabricaciones del gobierno, los Cuatro de Guildford pasaron quince años en prisión, y los Seis de Birmingham estuvieron 16 años presos tras ser sentenciados en 1970 como parte de la guerra terrorista del imperialismo británico contra los nacionalistas irlandeses. Antes de ser liberado en 1997, el antiguo líder pantera negra Geronimo ji Jaga (Pratt) pasó 27 años en prisión por un asesinato que las propias grabaciones secretas del FBI probaban que no pudo haber cometido, mientras que el líder de los panteras negras de Nueva York, Dhoruba bin Wahad fue encarcelado 19 años por cargos embusteros hasta su liberación en 1990. La represión que vino con la “guerra contra el terrorismo” también ha cobrado muchas víctimas inocentes.
Además, el caso de Mumia ha sido presentado en un tribunal tras otro, y todos ellos han rechazado las pruebas del embuste y de su inocencia. Esto incluye tres audiencias donde se presentaron pruebas, tres mociones y dos apelaciones a la Suprema Corte Estatal de Pennsylvania, una petición federal de habeas corpus en el Tribunal de Distrito de EE.UU. y una petición federal actualizada y otra petición al tribunal estatal, así como tres solicitudes de audiencia en la Suprema Corte de EE.UU. Cuando un juez federal revocó la sentencia de muerte de Mumia en diciembre de 2001, la fiscalía presentó inmediatamente una apelación, de manera que Mumia no ha salido de la antesala de la muerte desde su condena en 1982.
Como abogada de Mumia, había luchado en el equipo legal por que se utilizaran las pruebas del embuste policiaco y de su inocencia. Cuando quedó perfectamente claro, con el rechazo de la confesión de Beverly, la declaración de Billy Cook y todo el resto de las pruebas respaldatorias, que el abogado principal de Mumia, Len Weinglass, no aceptaría esto, Jon Piper y yo renunciamos al equipo legal en julio de 1999. El negarse a llevar al tribunal la prueba de que es inocente fue una traición a la defensa legal de Mumia. Y esa traición halló un paralelo en los supuestos izquierdistas que están detrás de las coaliciones que operan bajo el título de “Libertad a Mumia” pero que se movilizan sobre la base de la confianza en la justicia e imparcialidad de los tribunales y llaman por un nuevo juicio justo para Mumia.
¿Cuál es el propósito de estos izquierdistas al exigir que este hombre, claramente inocente, sea sujeto a un nuevo juicio? Como ven, no hay pruebas a considerar. Mumia mismo presentó su propia declaración jurada afirmando su inocencia cuando la confesión de Beverly y otras pruebas fueron finalmente presentadas al tribunal en 2001, con un nuevo equipo legal. Mumia declaró: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente.”
Se ha levantado el argumento fraudulento de que la evidencia de Beverly es “divisionista”; pero desde 1995, mucho antes de la confesión de Beverly, la supuesta izquierda rechazó las pruebas sobre la magnitud del embuste estatal y las lecciones políticas que se desprenden de ello. Esto se hizo explícito en una “reunión de dirección” de unos 100 grupos e individuos —incluyendo al Workers World Party, Socialist Action, Solidarity y Refuse & Resist (organización asociada al Revolutionary Communist Party)— que debatieron la cuestión. La decisión impulsada por la izquierda reformista, representada también por la International Socialist Organization, fue “ampliar” el movimiento y acudir al “público en general”. Renunciaron a la exigencia de liberar a Mumia y de abolir la racista pena de muerte a favor de la consigna: Nuevo juicio para Mumia.
En todas las etapas del caso, la línea política de los reformistas ha sido que el próximo tribunal va a ser el justo. Cuando los tribunales estatales fallaron en contra de Mumia, se extendieron ilusiones de que el tribunal federal estadounidense fallaría de manera justa sobre su petición. Ahora están difundiendo ilusiones en la imparcialidad de los tribunales estadounidenses de apelaciones, pues el tribunal federal estadounidense confirmó la condena. Y entre un procedimiento de tribunal y otro, los reformistas no emprendieron movilizaciones significativas.
Éstas fueron, pura y simplemente, decisiones políticas. No se basaban en los hechos: la inocencia de Mumia y la enormidad del probado embuste. En lugar de ello, la izquierda reformista trató de limitar la movilización política en defensa de Mumia a un llamado a la imparcialidad de los tribunales. Apelan a fuerzas liberales burguesas que ven el caso de Mumia no como un embuste político y racista contra un hombre inocente, sino como un “error de la justicia” aislado, una aberración que amenaza con manchar el proceso democrático.
¡Incluso los papeles legales que presenté en 1995-97, aprobados por el abogado principal de Mumia de ese momento, Leonard Weinglass, no se centraban en el llamado por un nuevo juicio! Llamamos por que se retiraran los cargos debido a la magnitud del embuste. Porque si lidiáramos solamente en el plano de lo que dice la ley en Estados Unidos, la supresión y la falsificación de evidencia son tales que todo el caso debe anularse. Esto es parte de la razón por la que dije que llamar a la gente a movilizarse en torno a la exigencia de un nuevo juicio no se guía por preceptos legales, como se argumenta con frecuencia, sino por un programa político.
El sistema de injusticia capitalista
El de Mumia es un caso de la vida real de un embuste policiaco, un caso de estudio de la naturaleza de clase del estado capitalista que no es neutral. El estado, con sus policías y apoyado por los tribunales, es una máquina de violencia organizada al servicio de una clase, la clase capitalista, y existe para defender el sistema de producción de ganancias contra la clase obrera y contra las minorías. La función de los tribunales es impartir la injusticia capitalista. Ésa fue la lección de los mártires de Haymarket, anarquistas que en 1887 fueron ejecutados en Chicago por dirigir las luchas por la jornada de ocho horas; de los obreros anarquistas Sacco y Vanzetti, víctimas de un embuste en Massachusetts por cargos de homicidio y ejecutados en 1927; de los Muchachos de Scottsboro, nueve jóvenes negros arrestados en 1931 que pasaron casi dos décadas en los calabozos de Alabama por cargos falsos de violación, con ocho de ellos sentenciados a muerte; de Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en 1953 por cargos de espionaje como parte de la Guerra Fría antisoviética.
En la historia alemana ustedes tienen a Eugen Leviné, líder del levantamiento espartaquista en Bavaria, ejecutado en 1919 por el contrarrevolucionario gobierno socialdemócrata. Está el caso de Max Hoelz, un obrero autodidacta que organizó un Ejército Rojo en el área del Vogtland durante el derechista Putsch de Kapp de 1920 y estableció una fuerza de dos mil 500 partisanos en la Alemania Central durante la Acción de Marzo de 1921, por lo que fue sentenciado a cadena perpetua. Después de siete años en prisión se le otorgó una amnistía como resultado de un movimiento masivo en su defensa.
La consigna por un “nuevo juicio” representa un programa de confianza en los racistas tribunales capitalistas que en todos los niveles han mantenido la embustera condena de Mumia. En el infame caso Dred Scott de 1857, que santificó la esclavitud en EE.UU., la Suprema Corte dijo que un hombre negro no tiene ningún derecho que el hombre blanco esté obligado a respetar. El estado capitalista y sus tribunales han dejado claro que Mumia no tiene ningún derecho que los tribunales estén obligados a respetar.
De ahí la importancia de la evidencia de Beverly y el por qué ha sido suprimida en las batallas legales, así como en el plano político, tiene una respuesta simple. La evidencia de Beverly expone el fraude de que el sistema legal burgués estadounidense pueda impartir justicia. Demuestra la unidad de propósito de los policías, la fiscalía y los tribunales en sostener el interés de los gobernantes capitalistas. Deja claro que la injusticia contra Mumia no fue la acción de algún policía, fiscal o juez mal portados, sino de todo el funcionamiento del sistema de injusticia capitalista. La función de la izquierda reformista es actuar como un obstáculo al desarrollo de ese entendimiento. Promueven las mismas ilusiones en la “justicia de los tribunales” que los periodistas liberales David Lindorff y Michael Schiffmann, cuyos escritos, supuestamente a favor de Mumia, de hecho minan la lucha por su libertad (ver: “Defensa clasista contra fe en la ‘justicia’ capitalista”, WV No. 892, 11 de mayo).
Su propósito es promover la noción de que el estado burgués es inviolable. Esto significa negar la inocencia de Mumia. Significa negar la magnitud del embuste estatal, así como la razón por la cual se llevó a cabo. Todo esto sirve para desmovilizar y desarmar políticamente a quienes han sido atraídos por la causa de Mumia. Estas medidas políticas sirvieron para desmovilizar un movimiento internacional de masas. Han significado el rechazo a las razones mismas por las que millones alrededor del mundo han abrazado la causa de Mumia: la repulsión a las injusticias inherentes al capitalismo —la pobreza, la opresión racial, los prejuicios étnicos y la guerra—; la identificación con la lucha de Mumia en contra de “el sistema” y por justicia para toda la humanidad.
Para liberar a Mumia ahora, para salvarlo de la ejecución o de una muerte lenta en prisión, es necesario organizarse sobre la base de una defensa clasista. Si bien eso implica utilizar todos los procedimientos legales posibles, la defensa clasista se basa en el entendimiento de la naturaleza del estado capitalista, y de que no puede haber confianza alguna en los tribunales, sino que toda la confianza debe ponerse en el poder de la clase obrera y sus aliados.
Los tribunales no juzgan y llegan a un fallo en aislamiento. Puede ejercerse presión sobre ellos. Pero hace falta una movilización internacional de las masas, centralmente del movimiento obrero y sus aliados —la juventud, las minorías y los inmigrantes— para cambiar la marea y obtener la libertad de Mumia. Fue una movilización internacional, que de manera crucial incluyó sindicalistas desde Sudáfrica hasta Europa y Estados Unidos, lo que detuvo la mano del verdugo cuando Mumia estaba a diez días de su ejecución en 1995. Fue necesaria esa movilización para lograr que se suspendiera la ejecución y para empujar a los tribunales a cumplir con su obligación legal de permitirle a Mumia continuar sus apelaciones legales. Ahora, ante la posibilidad de que los tribunales reviertan la cancelación de la sentencia de muerte, lo que está en juego es la vida misma de Mumia: ya sea por ejecución o por la lenta muerte de la cadena perpetua.
El trabajo que ha asumido el PDC, nuestras organizaciones fraternales y la Liga Comunista Internacional en los últimos meses por reavivar la lucha por la libertad de Mumia sobre la base de que es un hombre inocente es un paso adelante. Cientos de individuos y organizaciones, incluyendo sindicatos que representan a decenas de miles de trabajadores, han firmado nuestra declaración enfatizando la inocencia de Mumia y exigiendo su libertad. Pero necesitamos un movimiento de masas basado en el poder de la clase obrera, el poder que se ve en su capacidad de retirar su fuerza de trabajo mediante la acción huelguística. Imaginen, por ejemplo, lo que significaría que los trabajadores de tránsito de Filadelfia y Nueva York se declararan en huelga, no sólo para conseguir un salario, atención médica y condiciones laborales decentes, sino también ¡para exigir la libertad de Mumia! Imaginen lo que significaría que el movimiento obrero retirara su fuerza en otros centros capitalistas, deteniendo las comunicaciones, los transportes y la industria, exigiendo: ¡libertad inmediata a Mumia!
Mumia enfrenta los vastos recursos del estado capitalista. Pero hay un camino a la victoria de Mumia, a su libertad. Éste parte del entendimiento de que el enemigo de clase no se detendrá ante nada —recurriendo a las mentiras así como al terror— en las calles y en los tribunales. La libertad de Mumia yace en entender que el poder de luchar y vencer está en la lucha de clases, en la movilización del proletariado multirracial y multiétnico. ¡Libertad inmediata a Mumia!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/mumia.html
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